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Rafael Herz

¿Crisis de Taiwán?

Pelosi considera que la posición frente a China debe ser dura y amenazante. Biden prefiere ser cauteloso y no despertar la ira del coloso asiático”.

Rafael Herz
POR:
Rafael Herz
agosto 04 de 2022
2022-08-04 09:36 p. m.
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La visita de la portavoz de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a Taiwán, ha desatado una crisis cuyas consecuencias no son aún predecibles. Según Pelosi, con su visita se trataba de reiterar el apoyo de EE.UU. a esa isla, que busca ser independiente del China. Buscaba señalar que la “alianza de las democracias es más fuerte que las autocracias”. Pelosi fue recibida con euforia por la gran mayoría, y con desconcierto por la minoría que respalda la unificación con la República Popular.

Desde los días antes de la visita y particularmente esta misma semana, China ha anunciado unos ejercicios militares en el estrecho de Taiwán. Lo que no está claro es si se trata de unos ejercicios limitados en forma y tiempo, o un bloqueo prolongado de la isla. Y precisamente esa incertidumbre es la que no permite al gobierno Biden definir cuál sería la posible respuesta.

A pesar de que Pelosi es Demócrata, la administración del actual presidente no estuvo de acuerdo con esta visita. Por un lado, porque dos crisis militares al mismos tiempo (Taiwán y Ucrania) abrirían dos frentes sin aparente solución y bien podrían aumentar aún más las presiones inflacionarias por restricciones adicionales en las cadenas de suministro. Por otro, porque la respuesta a las amenazas de China siempre han sido tibias por parte de EE. UU.

Muy similar a la demora en creer que Putin efectivamente invadiera a Ucrania, varias administraciones de EE. UU. han expresado su apoyo a la isla, pero nunca han respaldado del todo una posible independencia y se han mantenido en una posición de expectativas antes amenazas recurrentes de invasión y/o bloqueo.

En parte, la posición tibia de la Unión americana está basada en la mutua dependencia de las ‘dos Chinas’. En está oportunidad la República Popular ya prohibió ciertas exportaciones e importaciones hacia y desde Taiwán, pero está claro que esto es más simbólico porque los insumos y productos son necesitados en ambos países para el respectivo desarrollo económico.

Así las cosas, siempre se ha apostado en Occidente porque la solución se mantenga en un status quo por conveniencia. La retórica china y los ejercicios militares podrían bien insinuar un cambio de esa posición.

La posible crisis de Taiwán profundizaría la ya complicada situación económica y militar a nivel global. El gran problema y el dilema en que se encuentra EE. UU. está demostrado en la diferente respuesta entre dos representantes prominentes del partido de gobierno. Pelosi considera que la posición frente a China debe ser dura y amenazante. Biden, en seguimiento con la tradición de los últimos gobiernos, prefiere ser cauteloso y no despertar la ira del coloso asiático.

Las próximas semanas demostrarán como reaccionarán unos y otros ante una crisis que bien podría aun ser limitada. Pero al ser pospuesta, no significa que no será el próximo gran reto mundial y definirá alianzas y posibles reacciones militares de suma complejidad, sobre todo para los países de Occidente. Taiwán muy seguramente será un símbolo del reordenamiento global.

Rafael Herz
Analista Internacional

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