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Rafael Herz
Columnista

Inflación y popularidad

La caída de popularidad de Biden está relacionada con esa percepción de culpa frente a las consecuencias de la inflación.

Rafael Herz
POR:
Rafael Herz
mayo 12 de 2022
2022-05-12 11:39 p. m.
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La popularidad del presidente Biden ha venido en caída y se encuentra en los niveles de aprobación (menos del 40%) más bajos desde que asumió el poder. Esto preocupa a los Demócratas sobretodo con vista a las elecciones del Congreso de este año, donde se esperan pérdidas importantes y que los Republicanos avancen en ambas cámaras parlamentarias.

Los analistas han contemplado varias razones, Por un lado, la política exterior con la intempestiva e improvisada salida de Afganistán, o los titubeos iniciales frente a la invasión rusa en Ucrania. A nivel doméstico, se ha señalado la falta de consistencia y claridad frente a la lucha contra la covid-19. Biden había mencionado que la enfermedad sería combatida con éxito llevando a cabo una amplia campaña de vacunación. Y si bien las cifras de contagio y de fallecidos han bajado sustancialmente, ante las nuevas variantes, el virus no ha desaparecido y sigue afectando la vida cotidiana.

Pero lo que realmente parece impactar la popularidad del presidente americano es la sostenida y creciente inflación, y eso a pesar de que la tasa de desempleo es baja y la economía ha crecido sustancialmente en los últimos dos años. En el mes de abril la cifra anual del aumento de costo de vida alcanzó 8.3% muy por encima de lo esperado.

La Federal Reserve (el banco central) ha subido las tasas de interés con la decisión de aumentarlas en 0,5% a principios de este mes, la subida más alta en un sólo momento desde el año 2000. Para contrarrestar este aumento que redunda en créditos más costosos, algunos gobiernos locales han decidido reducir los impuestos y otros, incluyendo el gobierno nacional, han elevado el gasto público. Sin embargo, esto puede redundar en mantener el circulo vicioso al aumentar la demanda, en un momento en que la economía se ve afectada por restricciones en el suministro de bienes consecuencia tanto de la pandemia, como de la crisis en Ucrania.

Si por el otro lado, se restringe la economía demasiado no solo al subir el costo del crédito, sino también al no estimular la economía y por el contrario se suben los impuestos y se reduce el gasto público, bien se podría entrar en el fenómeno llamado ‘estanflación’ (Inflación con recesión), lo que redundaría en una crisis mucho peor. La inflación es un fenómeno que se asemeja, desde la perspectiva individual, a una catástrofe natural. Se siente como algo que ocurre sin que haya mucho que hacer fuera de reducir el gasto, pero que, sin duda, redunda en consecuencias para la vida personal.

Con esa sensación de impotencia, la decisión es señalar al gobierno y los tomadores de decisiones como los culpables, con un peligro adicional porque redunda en presiones contra producentes frente a lo requerido. Así, la caída de la popularidad de Biden está directamente relacionada con esa percepción de culpa frente a las consecuencias de inflación, y se podría ver aún más afectada si se junta con un fenómeno de recesión.

Esperemos que las decisiones de las autoridades monetarias y fiscales eviten ese desenlace. 

Rafael Herz 
​Analista internacional
rsherz@hotmail.com

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