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Rafael Herz

La compra de Twitter

La compra de Twitter por Musk es preocupante y una mala noticia para la libertad de expresión.

Rafael Herz
POR:
Rafael Herz
abril 28 de 2022
2022-04-28 08:00 p. m.
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La compra de Twitter por Elon Musk tiene varios elementos discutibles. Por un lado, se trata de una posibilidad que nace del aumento de la concentración de riqueza. La inmensa minoría de hogares (0,01%) en los Estado Unidos representan hoy el 11% del patrimonio de ese país habiendo crecido 10 veces en los últimos 40 años. Eso implica poder económico en un grupo pequeño que lo usa a su parecer, siendo el marco mediático de suma importancia como fueron los casos de Murdoch y Bezos que apostaron por conglomerados de medios de comunicación.

Ahora Musk, el dueño de los famosos carros eléctricos Tesla, ha decidido comprar una de las redes sociales más importantes e influyentes, Twitter, por US$44 mil millones, de los cuáles 21 mil provienen de su capital propio. El ha señalado que es un “absolutista de la libre expresión”, y que no está de acuerdo con las limitaciones impuestas por Twitter.

Eso querrá decir que Twitter bajo el liderazgo del magnate y oligarca Musk ¿permitirá la divulgación de mentiras como las que publicaba Trump sobre la pandemia? O ¿permitirá que se incite a la violencia? O que se difame y calumnie sin control y sin limitación? La supuesta libre expresión no puede terminar en que se use Twitter como un arma sin control y sin límites para dañar reputación, o para que el simplismo y la superficialidad de 140 caracteres termine multiplicando verdades a medias.

No han sido pocos los políticos que usan Twitter para hacer campaña con mentiras aparentes pero que no se logran controvertir por quienes no tienen la misma “red de seguidores”. Otros han usado esta red para gobernar desde el escritorio difamando a opositores y socavando a la democracia. Y será que ahora Musk usará Twitter, ¿bajo el manto de la libre expresión para sus fines particulares?

La propiedad sin control le dará a Musk influencia sobre políticos, los medios de comunicación, líderes de opinión para permitirles acceso o no según lo considere oportuno. Pero también se mezclará con sus negocios. Por ejemplo el crecimiento de Tesla dependerá de China. Qué tal si funcionarios chinos solicitan la eliminación de cierto contenido de Twitter? O qué tal si proveedores o clientes de las empresas de Musk en los EE. UU. usan Twitter, con su venia, para divulgar información incorrecta?

Las redes sociales se han convertido en una forma de ejercer poder, de hacer política, y ahora también, aparentemente, de manejo de los negocios. En un inicio las redes sociales se señalaron como una gran oportunidad de la democratización del acceso a la información y, como dice Musk, de la ‘libre expresión’. No se debe confundir la supuesta libertad de opinión con el uso de las redes sociales con fines particulares peligrosos, con el poder de movilizar masas a través de mentiras y simplificaciones, o de multiplicar opiniones extremistas.

Así, la compra de Twitter por Musk es preocupante y una mala noticia para la libertad de expresión acompañada de los límites necesarios para evitar el uso de las redes sociales con fines que socaban las bases de una sociedad libre, pero también basada en conocimiento y realidades científicas y técnicas. El “absolutismo de la libre expresión” se puede convertir en el “absolutismo de intereses particulares”.

RAFAEL HERZ
Analista Internacional
rsherz@hotmail.com

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