Análisis / Nueva ola de innovación social llega a Colombia

El país tiene la oportunidad de convertirse en uno de los primeros en Latinoamérica en pilotear el modelo de bonos de impacto social y catalizar un ciclo de innovación en la región.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 27 de 2012
2012-09-27 12:11 a.m.

Se conoce como bono de impacto social y tiene el potencial de cambiar la manera como los sectores público y privado abordan los problemas sociales.

Los bonos de impacto social responden a tres desafíos que se presentan en programas públicos alrededor del mundo.

1. Programas sociales que no funcionan tienden a persistir indefinidamente.

2. Con frecuencia los encargados de tomar decisiones en el sector público no saben qué marcha bien, porque las evaluaciones rigurosas son inusuales.

3. Las organizaciones que proveen servicios sociales son recompensadas por adherirse a modelos de programa predeterminados, y no por mejorar su labor. Estos desafíos obstaculizan la innovación, que es necesaria para mejorar los programas sociales.

El bono de impacto social permite superar esos retos, cambiando las reglas sobre cómo se financian los programas. De acuerdo con estas nuevas reglas, la ciudadanía, a través de impuestos, paga solo por aquellos programas que funcionan. A la vez, fundaciones e inversionistas sociales financian el programa por adelantado y el Estado hace el reembolso años después, pero solo si al evaluar ciertos puntos de referencia predeterminados se demuestra que el proyecto funcionó.

Este mecanismo le da a inversionistas privados la oportunidad de participar en programas públicos, alineando sus intereses con los de los contribuyentes. Si el programa tiene éxito, la ciudadanía recibe los beneficios sociales y los inversionistas obtienen una ganancia financiera.

Gobiernos innovadores alrededor del mundo están experimentando con los bonos de impacto social. En Inglaterra, el gobierno del Primer Ministro David Cameron está implementando un programa piloto con la prisión Her Majesty’s, en Peterborough, al norte de Londres. En este proyecto, el Estado le pagará a Social Financia, un intermediario financiero, y a la organización aliada que provee el servicio social, solo si reducen la reincidencia de los 1.000 hombres que salen de esta cárcel cada año. Así, el Estado ahorra recursos si menos individuos entran a la cárcel. A su vez transfiere parte de esos ahorros a la organización que provee el servicio social y utiliza el resto para implementar otros servicios sociales.

Los inversionistas, que incluyen entidades filantrópicas e individuos, han invertido más de $14 mil millones en este programa, en el Reino Unido. Si Social Finance logra reducir la reincidencia en un 7,5%, los inversionistas recuperarán su inversión con una rentabilidad del 13%, pero si la meta no se cumple, estos últimos perderán.

En Estados Unidos, el estado de Massachusetts está piloteando dos programas de bonos de impacto social, uno con la meta de reducir la reincidencia de jóvenes en la criminalidad, y el otro con el objetivo de darle una solución sostenible de vivienda a habitantes de la calle.

Hace poco, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, anunció un bono de impacto social para reducir la reincidencia de adolescentes que salen de la cárcel Rikers Island. Goldman Sachs acordó invertir más de $17 mil millones en una firma de servicios sociales que trabajará con estos jóvenes por cuatro año. Goldman recuperará su inversión si dicha entidad reduce el índice de reincidencia.

De hecho, desde que se lanzó el primer bono de impacto social en Peterborough, Reino Unido, en el 2009, por lo menos siete países han empezado a explorar con esta innovación. Sin embargo, ningún país latinoamericano lo ha hecho todavía.

En Colombia, actualmente la organización social emprendedora Instiglio está trabajando con el propósito de explorar la aplicación de bonos de impacto social dentro de los programas. Si esta fase exploratoria resulta en un bono de impacto social, Colombia sería el primer gobierno latinoamericano en usar esta innovación para mejorar el impacto de sus programas sociales.

Los bonos de impacto social tienen el potencial de aportar a la solución de algunos de los problemas más complejos del país. Con un desempleo de 19 % entre la población joven, el Estado debe facilitar trayectorias laborales estables y ascendentes para los jóvenes colombianos. Estos deben enfrentar desafíos multifacéticos e interrelacionados, incluyendo la falta de recursos, familias inestables y oportunidades educativas inadecuadas.

Sin embargo, múltiples organizaciones sociales frecuentemente se enfocan en un problema aislado y fallan al no coordinarse entre sí. Un bono de impacto social puede incentivar a estas entidades a unirse en un enfoque holístico hacia el desarrollo de los jóvenes, orientándose en los resultados que importan.

Al igual que otras varias innovaciones sociales, los bonos de impacto social no pueden usarse para todo tipo de programa. Los proyectos seleccionados para este modelo deben tener medidas de desempeño claras. En el caso de la reincidencia, por ejemplo, una medición inadecuada de la tasa de reincidencia podría llevar a que los recursos públicos se utilicen para la implementación de un programa que es simplemente bueno en escoger a personas que, con o sin la implementación del programa, de cualquier forma no reincidirían. También deben considerarse factores económicos para que una economía debilitada no lleve a que un buen plan se evalúe de manera negativa.

La comunidad internacional ha expresado interés en ayudarle a países de renta media y baja a diseñar programas de bonos de impacto social. Un grupo de trabajo establecido por el Center for Global Development, en Inglaterra, ha reunido a participantes de Usaid, DFID y otras agencias de desarrollo, para explorar el potencial de implementar bonos de impacto social en naciones en vía de desarrollo.

Colombia tiene la oportunidad de convertirse en uno de los primeros países en Latinoamérica en pilotear el modelo de bonos de impacto social, y catalizar un ciclo de innovación en la región.

MICHAEL BELINSKY
SOCIO FUNDADOR DE INSTIGLIO

EN COLABORACIÓN CON MICHAEL EDDY Y AVNISH GUNGADURDOSS, SOCIOS FUNDADORES DE INSTIGLIO

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