En Colombia necesitamos más innovación

Necesitamos en Colombia mecanismos más asertivos que incentiven la innovación y la inversión.

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
julio 20 de 2011
2011-07-20 11:13 p. m.

 

Uno de los elementos fundamentales de la innovación es la existencia de un alto grado de correlación positiva entre el crecimiento de un país y su nivel de desarrollo tecnológico, por lo cual podemos observar que en Colombia hay grandes limitantes que impiden generar un alto grado de progreso en tecnología y, por ende, crecimiento económico.

La importancia de un profundo desarrollo institucional y político de la innovación como política de Estado, y en especial como una política productiva que permita generar desarrollo, es sin lugar a dudas uno de los temas de actualidad.

Con la Ley 1286 del 2009 (cuya autoría tuvimos en el Congreso del 2007), logramos promover el conocimiento, la innovación y la investigación científica a través de la inclusión del fomento a la ciencia y a la cultura en los planes de desarrollo, promoviendo el crecimiento productivo del país para generar una producción competitiva de la industria nacional.

Uno de los elementos fundamentales de la innovación es la existencia de un alto grado de correlación positiva entre el crecimiento de un país y su nivel de desarrollo tecnológico, por lo cual observamos que en Colombia hay grandes limitantes que impiden generar un alto grado de progreso en tecnología y, por ende, crecimiento económico.

Entre estos, la presencia de problemas en la adopción de nuevas tecnologías que implican, en el caso colombiano, un aumento de los costos.

Sin embargo, debemos destacar la reciente aprobación del Conpes de biotecnología que impulsa una mejora institucional para establecer instrumentos financieros atractivos y atraer inversiones en el desarrollo de empresas de base biotecnológica.

Además, se plantea el objetivo de analizar las posibilidades de crear una empresa nacional de bioprospección.

Este es un paso más en los avances que necesita el país, pero es indispensable, como nunca, generar una política industrial clara que integre todos estos avances.

De igual forma debemos buscar la afluencia de inversión empresarial, tanto nacional, como extranjera, pues esta tiende a ser un propagador tecnológico y, a su vez, impulsa el crecimiento económico del país.

Colombia necesita mecanismos más asertivos que incentiven la innovación y la inversión extranjera para investigación y desarrollo, así como la instalación de empresas de base tecnológica.

Para esto debemos generar una mayor integración institucional nacional y regional que involucre de manera ineludible al sector privado, público y académico en la definición de proyectos estratégicos para el progreso nacional y regional.

La polémica sobre el papel que juega el Estado en la financiación de los gastos en investigación y desarrollo evidencia que estos, a nivel académico, del Gobierno y del sector privado, no alcanzan a generar los beneficios esperados.

En nuestro país, según el Observatorio de Ciencia y Tecnología OCyT, la inversión en Acti (Actividades de ciencia, tecnología e innovación) en el 2010 fue del 0,411 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras en investigación y desarrollo en el mismo año fue tan solo del 0,160 por ciento del PIB, lo que explica nuestra baja capacidad de generar innovación.

La investigación y el desarrollo tienen las características de un bien público que el Gobierno debe asumir en alguna proporción para inducir una mayor acumulación de capital humano y tecnología que contrarresten la subinversión del sector privado.

Como se observa, en la actualidad existe un reducido número de firmas que se apropian de la propagación e innovación tecnológica y cada vez se reduce más, según Edit III.

Durante el 2007 se observó una caída pronunciada del número de empresas pequeñas, medianas y grandes que invirtieron (-57,71 por ciento), (-45,10 por ciento) y (-11,90 por ciento) y cayó también el monto invertido. En el 2008 se presentó una recuperación en las pequeñas, medianas y grandes del (13,51 por ciento) (9,87 por ciento) y (5,52 por ciento) respectivamente, que no compensa el declive.

Es por esto, que el Gobierno debe asumir un papel más activo, pues tal como lo mencionó el director de Colciencias, doctor Jaime Restrepo: “creo que hay voluntad política clara del presidente Santos de que la ciencia, la tecnología y la innovación sean motor de desarrollo, pero falta darle la dimensión que requiere”.

Para que esa dimensión sea mayor, debemos formular una política industrial integral que a partir del conocimiento genere condiciones verdaderamente competitivas en las diferentes cadenas productivas del país.

La legislatura que comenzó ayer 20 de julio tiene la palabra.

Martha Lucía Ramírez

Ex Ministra de Comercio Exterior

Destacados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes