El futuro de la guerra contra las drogas

La despenalización del consumo de marihuana podría estar en el “menú de opciones” que prepara la OEA.

Redacción Portafolio
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abril 30 de 2012
2012-04-30 12:10 a.m.

Los que quieren buscar alternativas para reemplazar la batalla contra los narcóticos ilegales señalan que el movimiento prolegalización está ganando impulso, y que el estudio encargado a la OEA le dará mayor legitimidad a quienes abogan por cambios.

Cuando la reciente Cumbre de las Américas en Cartagena, Colombia, decidió encomendar un estudio sobre la posible despenalización de las drogas a la Organización de Estados Americanos (OEA), muchos pensaron que ese sería el final de la historia y todo el tema pasaría al olvido. Sin embargo, puede que estén equivocados.

Es la primera vez que una cumbre de tal magnitud aborda de frente lo que antes era un tema tabú. Y hay varios factores no relacionados que posiblemente coloquen el debate sobre la despenalización en el centro de la agenda diplomática regional a finales de este año o principios del 2013.

En una reunión a puerta cerrada durante la Cumbre de las Américas, que se realizó en la ciudad caribeña entre el 14 y el 15 de abril, los dignatarios acordaron pedirle a la OEA que haga un estudio sobre la guerra contra las drogas y ofrezca soluciones alternativas. Los presidentes no dieron detalles acerca de cómo se hará el estudio, ni cuándo debería estar listo.

En días pasados, intrigado sobre si deberíamos tomar esta iniciativa en serio, llamé al Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, y le pedí que nos diera los detalles.

Los escépticos dicen que la cumbre del presidente Obama y los jefes de estados latinoamericanos en Cartagena hizo lo que los mandatarios optan cuando no saben cómo resolver un problema: encargaron un estudio y patearon el problema para adelante. Este proceso puede durar años, dicen los críticos.

No obstante, los que quieren buscar alternativas para reemplazar la guerra contra las drogas señalan que el movimiento prolegalización está ganando impulso y que el estudio de la OEA le dará mayor legitimidad a quienes abogan por cambios.

Hace apenas una década, el debate sobre la legalización estaba limitado a los círculos académicos. Después, en el 2009, tres exmandatarios -Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, Ernesto Zedillo, de México y César Gaviria, de Colombia- emitieron una declaración conjunta en apoyo a la descriminalización de la marihuana. Más tarde, otro expresidente mexicano, Vicente Fox, hizo una propuesta aún más osada: la legalización de todas las drogas.

A principios de este año, por primera vez, un dirigente latinoamericano en funciones -Otto Pérez Molina, de Guatemala- pidió que se estudie la posibilidad de una legalización de las drogas. Poco después, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, dijo que propondría un “debate serio” sobre el tema en la Cumbre de Cartagena, que terminó con el pedido del estudio a la OEA.

Cuando le pregunté a Insulza sobre el estudio, respondió que “queremos terminarlo para fin de año y hacerlo público para marzo del próximo”. Será exhaustivo e investigará el negocio del tráfico de drogas, el éxito o fracaso de varios países europeos que han experimentado la descriminalización, así como los medios para mejorar la educación, la prevención y la rehabilitación, dijo.
“Ofreceremos varias alternativas a lo que se está haciendo ahora”, me dijo Insulza. “La idea no es decirles a los presidentes lo que hay que hacer, sino ofrecerles un menú de opciones”, añadió.

Mi opinión: A finales de este año, o principios del 2013, los partidarios de la legalización o descriminalización de las drogas -o su regulación- verán su posición fortalecida por varios factores no relacionados entre sí.

En primer lugar, México tendrá un nuevo gobernante en diciembre, y lo más probable es que quien gane las elecciones de julio querrá distanciarse de la actual guerra contra las drogas, que ha dejado más de 50.000 muertes en los últimos cinco años.

En segundo lugar, los estados de California, Oregon y Washington incluirán propuestas para la legalización de la marihuana durante las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Si ganara alguna de estas propuestas, se fortalecería el bando prodescriminalización y se debilitaría el apoyo en América Latina a las políticas actuales. ¿Para qué luchar contra algo que es legal en Estados Unidos?, se preguntarían muchos.

En tercer lugar, el estudio de la OEA podría incluir la despenalización de la marihuana en su “menú de opciones”, dándole mayor legitimidad a esa alternativa. Sería deseable que este organismo, que últimamente no ha lucido por defender la democracia y los derechos humanos en el continente, se tome en serio este nuevo mandato.

ANDRÉS OPPENHEIMER

PERIODISTA - COLUMNISTA DE THE MIAMI HERALD y EL NUEVO HERALD

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