El significado de la candidatura de Ocampo

Es la primera vez en la historia del Banco Mundial que se abren las posibilidades para que países emergentes puedan llegar a su máxima posición, y tenemos a un colombiano entre los dos escogidos.

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
marzo 29 de 2012
2012-03-29 04:31 a.m.

El secretario de Naciones Unidas es coreano y eso no limitó a Estados Unidos para postular a un coreano de nacimiento, nacionalizado en ese país, como candidato a la Presidencia del Banco Mundial.

Chile ha tenido al mismo tiempo la Dirección de la OIT, la Secretaría General de la OEA y la dirección de ONU Mujeres, la recién creada Agencia para la mujer.

La candidatura de Michelle Bachelet para esta última posición se dio cuando ya Chile tenía la OEA y la OIT, y no solo la apoyaron, sino que ganaron, convirtiéndolo en el país de América Latina que ha tenido simultáneamente tres altísimas posiciones, dos de ellas en el Sistema de Naciones Unidas, sin ningún problema.

¿Por qué será entonces que el gobierno colombiano se arruga ante la candidatura de José Antonio Ocampo para la Presidencia del Banco Mundial? La explicación del Ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry no tiene hacedero: “el hecho de tener en el BID a un colombiano mata las posibilidades de Ocampo en el Banco Mundial”.

¿Será necesario repetir hasta la saciedad que Ocampo no es el candidato de Colombia sino de los países emergentes que lo propusieron, pero que como ciudadano de este país lo menos que se espera es que su gobierno lo apoye y no se le atraviese a esa nominación?

Probablemente, el presidente Santos, que es un hombre inteligente y con visión internacional, no se ha dado cuenta que si el gobierno colombiano sigue en esa indefinición, le está frenando la campaña a Ocampo, permitiendo que los otros dos candidatos le saquen ventaja.

Es claro ya, que el candidato coreano-gringo tiene todo el apoyo de sus dos gobiernos, Estados Unidos y Corea, pero además, toda la plata necesaria para recorrerse el mundo y preguntarle a todos los presidentes de los países en desarrollo qué esperan del Banco Mundial.

A su vez, la Ministra de Nigeria, la otra candidata, ya tiene el respaldo de su país, y gracias a ello, ya varios países africanos, entre ellos Sudáfrica, le dieron su apoyo.

A Ocampo no lo nominaron para esta posición por ser colombiano. Que quede claro que es por su hoja de vida.

Por eso fue incluido en una larga lista de candidatos creíbles, óigase bien, creíbles, por iniciativa del Grupo de los 24 y después por el grupo de los 11, que son los representantes de países en desarrollo en el directorio del Banco Mundial. Quedó en la lista corta junto con la Ministra de Nigeria.

Ya esto es un gran honor que debe tener a Colombia llena de orgullo. Pero hay más: la prensa gringa, como el Financial Times, ha señalado algo que parece no llegar a muchos en nuestro país. Es la primera vez en la historia del Banco Mundial que se abren las posibilidades para que países emergentes puedan llegar a su máxima posición, y tenemos a un colombiano entre los dos escogidos. En este momento, Ocampo es el economista latinoamericano más importante y reconocido en el mundo.

Pero además, el Financial Times resalta algo que es para hacer fiesta: de los tres candidatos, los mejores son los dos del mundo en desarrollo, no el de Estados Unidos, y entre ellos, es José Antonio el que tiene la mejor trayectoria para ocupar ese cargo. Los blogs de expertos americanos y las encuestas, incluida la del Banco Mundial, muestran a Ocampo como el favorito y más preparado. Lo único que falta y se pide ya, porque esta es una campaña contra reloj, es que el gobierno colombiano no se atraviese, que sin querer queriendo, es lo que está haciendo hasta el momento. Así lo ven nuestros países vecinos que no pueden esperar eternamente a que Colombia se manifieste positivamente.

Ocampo es el candidato de los países emergentes, con apoyo de muchos en América Latina y Asia. Colombia está quedando peor con esos países que, en términos de desarrollo, están en la misma posición que nosotros. Los colombianos tenemos que medir las consecuencias de despreciar semejante logro, que además le llega al país sin ningún esfuerzo. Y es realmente inaudito que un ciudadano de nuestro país, que con mucho esfuerzo personal ha logrado llegar a ser reconocido en Europa, entre los premios Nobel de Economía, en Asia y recientemente, en Europa del Este donde acaba de realizar un trabajo por solicitud del PNUD, Naciones Unidas, tenga que enfrentarse a esta frialdad del Gobierno de turno.

Por fortuna, muchos colegas colombianos, latinoamericanos, asiáticos, europeos e inclusive gringos, le han manifestado a Ocampo su complacencia y solo esperan que el Gobierno colombiano valore lo que tiene entre manos: la gran posibilidad de que uno de sus ciudadanos asuma la posición más poderosa del mundo en el tema del crecimiento económico, en momentos en que el planeta espera consolidar un nuevo paradigma de desarrollo incluyente.

Y este es uno de los muchísimos temas en los cuales Ocampo ha logrado que sus ideas sean recogidas por revistas internacionales del mayor nivel y que dicte conferencias en todo el mundo.

¿Cuántos hombres y mujeres de este país lo han logrado? Por solidaridad con los países emergentes que escogieron a Ocampo y por justicia con una persona que nos ha dado lustre, señores del gobierno apoyen ya, pero ya, esta candidatura. Que no quede nuestro gobierno con el peso de inclinarse más por la política que por la academia.

Cecilia López Montaño

Exministra de Agricultura 

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes