Sostenibilidad social del sector palmero colombiano

Redacción Portafolio
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agosto 29 de 2013
2013-08-29 12:47 a.m.

La agroindustria de la palma de aceite se viene desarrollando en Colombia desde hace más de 50 años, buscando cada vez mayores estándares de responsabilidad social.

El avance del sector palmero en Colombia en materia social se refleja en las condiciones de vinculación de la mano de obra, las cuales muestran niveles más altos que los observados por la mayoría de subsectores en la agricultura nacional.

En la actualidad, el sector genera aproximadamente 135 mil puestos de trabajo, entre directos e indirectos. Empleos bien remunerados, con alto grado de formalización, acompañados frecuentemente de programas de capacitación y de promoción empresarial.

Así mismo, se adelantan varios programas dirigidos a mejorar bienestar, vivienda, salud, educación y recreación de las comunidades asentadas en zonas de influencia del cultivo.

Según un reciente estudio de caracterización del empleo en el sector palmero colombiano, elaborado por el Centro de Investigación Económica y Social - Fedesarrollo, los trabajadores vinculados a esta agroindustria ganan cerca de 20 por ciento más que los otros trabajadores de las mismas zonas rurales.

Los niveles de formalidad laboral son superiores a 60 por ciento, muy por encima del promedio del sector rural, que apenas alcanza 20 por ciento, mientras que en el orden nacional es de 50 por ciento, entre el campo y la ciudad.

De acuerdo con el estudio mencionado, pertenecer al sector palmero incrementa en 60,8 puntos porcentuales la probabilidad de contar con salud, pensiones y riesgos profesionales, y en términos de los Indicadores de Calidad de Vida se encontraron mejores condiciones de vida de los hogares de los trabajadores del sector frente a los trabajadores de otros sectores productivos en las mismas zonas.

Desde la perspectiva de la asociatividad, se ha establecido que la palma de aceite en Colombia es un negocio inclusivo.

Una de cada cuatro hectáreas sembradas en palma de aceite, en la última década, corresponde al esquema que se ha denominado Alianzas Estratégicas Productivas, que vinculan pequeños y medianos productores organizados en asociaciones de base.

Al día de hoy, se cuenta con cerca de 116 proyectos en alianzas de esta naturaleza establecidas hasta el 2012, con más de 70.000 hectáreas sembradas y aproximadamente 6.000 pequeños productores en el ámbito nacional en estos modelos productivos.

Este modelo, además, ha permitido la inclusión de población vulnerable. Bajo el esquema de Alianzas Estratégicas Productivas, en la población de Cabuyaro - Meta, la empresa Hacienda La Cabaña apoya a 26 familias de desplazados que han sembrado palma de aceite en 200 hectáreas.

De la misma forma, en el municipio El Retén, en el Magdalena, la empresa El Roble participa en una alianza con Palmapaz, una cooperativa que integra 70 desmovilizados de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia y a 25 campesinos para el cultivo de 550 hectáreas de palma de aceite. Para Colombia, dentro del marco de las negociaciones de paz del Gobierno con la guerrilla de las Farc, este es un modelo de negocio inclusivo que puede ser replicado, luego de algunos ajustes en materia de productividad, gracias a los resultados de orden social alcanzados hasta el momento.

Desde el 2005, Fedepalma le ha propuesto al sector palmicultor un Programa de Responsabilidad Social Empresarial Sostenible llamado “Respetas”. A la fecha, 15 núcleos palmeros cuentan con sus respectivos informes de sostenibilidad (bajo la metodología del Global Reporting Initiative, GRI.)

El compromiso de la agroindustria de la palma de aceite en Colombia en materia de desarrollo sostenible se ve reflejado en la certificación, por parte de la RSPO (Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible), de iniciativas empresariales como el Grupo Daabon e Indupalma, con 75.000 toneladas de aceite de palma certificadas.

Adicionalmente, ya hay en marcha otros proyectos para certificarse como sostenibles. Es el caso de Oleoflores, que incluye a los pequeños productores del Catatumbo, frontera con Venezuela, en una iniciativa piloto financiada con recursos de cooperación holandesa.

También se encuentran en ese grupo Aceites y Palmaceite, Hacienda La Cabaña, Manuelita y proveedores de fruto de Indupalma y de materia prima del Grupo Industrial Alianza Team; con un programa cofinanciado por la ONG Solidaridad Network, que suman aproximadamente 300.000 toneladas, de acuerdo a la proyección estimada de producción sostenible de estas empresas, lo que corresponde a una tercera parte de la producción del país.

 

Jens Mesa Dishington, presidente de Fedepalma.

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