Vía libre a la transición energética

Debe reflejarse en la equidad, con una nueva narrativa de construcción renovada, una cara diferente.

Ricardo Arquez
POR:
Ricardo Arquez
junio 30 de 2021
2021-06-30 08:30 p. m.

El pasado 2 de junio de 2021, el proyecto de Ley 365 de 2020 de Transición energética, del senador ponente Iván Name Vásquez, recibió aprobación de las comisiones quintas conjuntas de Cámara y Senado, que cuenta con el respaldo de Presidencia de la República para su tramitación, con el cual se busca actualizar y ampliar el espectro y alcance de la Ley 1715 de 2014, también de la autoría del Senador Name, “para lograr nuevas fuentes no convencionales de energía, como el hidrógeno verde y azul, la energía geotérmica que se integraría a la matriz energética del país, robusteciéndola y diversificándola con mejor eficacia”, (Amylkar Acosta). Con ella se incentiva el almacenamiento y la acumulación de energía mediante el sistema de baterías, también la captura de CO2.

Existen muchas razones para analizar la transición energética, el abordaje a sus desafíos en ciencia, tecnología e innovación, para que se logré una infraestructura innovadora y llevar la masificación energética más allá de la población, facilitando los bienes y servicios que demanda la iluminación, cocción, refrigeración, y transporte.

Por ende, la Transición energética, tiene una mirada muy aguda que se corresponde a cambios estructurales para atreverse a descarbonizar, y ello requiere de alta dosis de ciencia tecnología e innovación; y, para que la nueva energía del sol y del viento, se haga realidad, involucra un plan de eficiencia energética regional, y eso significa desde la sostenibilidad apostarle a contrarrestar al cambio climático, por la amenaza ambiental, por la salud, la seguridad nacional, por el riesgo latente a la economía del país; no existen datos de lo que indican los indicadores en materia regional sobre los riesgos y daños generados desde lo hídrico por las vulnerabilidades naturales, por el exceso de verano y de invierno especialmente en la Costa Caribe. La transición tiene muchos desafíos.

Lograr la renovación a la Transición energética, constituye apostarle con mucha seriedad a la planeación dado los desafíos para cumplir con los Objetivos del Desarrollo Sostenible, y el Acuerdo de París de descarbonización de la economía y así honrar su compromiso de reducir el 51 por ciento de sus emisiones de GEI hacia el 2030.

Con la llegada del presidente Joe Biden, que tiene como misión legitimar el Acuerdo de París, dada las circunstancias del conflicto social del país, a buena hora se da vía libre para lograr otra cara de la gobernanza energética, que demanda de una transformación estructural como desafío al cambio social y político que necesita el país.

La transición energética debe reflejarse en la equidad, con una nueva narrativa de construcción renovada, una cara diferente.

RICARDO ARQUEZ B.
Abogado especialista en Derecho Administrativo
arquezbasesores@gmail.com

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