Ricardo Ávila
brújula

Balance agridulce

La dificultad es que el comportamiento del consumo beneficia de forma menos que proporcional a la producción nacional.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
junio 17 de 2019
2019-06-17 09:20 p.m.
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Justo cuando el debate entre algunos analistas independientes y el Gobierno en torno a la salud de la economía se intensificó, el Dane dio a conocer un par de datos que no deberían pasar desapercibidos. El reporte respecto a las manufacturas y el comercio se centró en abril pasado, un mes que tuvo la particularidad de alojar la Semana Santa, por lo cual la comparación que se haga con el año previo puede parecer injusta. Aun así, el acumulado del primer tercio del calendario sirve.

En lo que atañe a la industria, el dato es positivo, pero entra en el terreno de lo mediocre. En los primeros 120 días del 2019, la expansión de la actividad fabril llegó a 1,9 por ciento, con un alza en ventas del 2,3 por ciento. De 39 segmentos específicos, 15 mostraron cifras en rojo. A las bebidas y a los químicos les fue muy bien, mientras que al curtido de cueros o a la elaboración de azúcar y panela, no.

Más allá de la suerte individual de cada capítulo, difícilmente puede hablarse de una recuperación vigorosa. Si acaso lo más destacable es que el personal ocupado mostró una expansión del 0,1 por ciento, que al menos queda en el terreno de lo positivo.

A su vez, el balance de los almacenes es notoriamente más favorable. Entre enero y abril, las ventas experimentaron un incremento del 4,6 por ciento, inferior al del 2018 en algo más de un punto porcentual, aunque aún favorables. De 16 renglones examinados, tan solo dos dieron marcha atrás. Alimentos, equipos de informática o vehículos automotores encuentran compradores, en contraste con la suerte de los impresos o los repuestos.

Dicha fotografía muestra una dicotomía que no es nueva. Quien quiera resaltar lo positivo dirá que la demanda interna sigue vigorosa y que la capacidad adquisitiva de los hogares no se ha restringido. La dificultad es que el comportamiento del consumo beneficia de forma menos que proporcional a la producción nacional. Y mientras el desempeño del comercio y la industria no se equipare, el balance económico será agridulce.

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