Ricardo Ávila
brújula

De negativo a positivo

Tuvieron que pasar 27 meses para que el Índice de Confianza del Consumidor en Colombia volviera a terreno positivo.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
mayo 17 de 2018
2018-05-17 07:53 p.m.
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Tuvieron que pasar 27 meses para que el Índice de Confianza del Consumidor en Colombia volviera a terreno positivo. Así lo confirmó ayer Fedesarrollo, la entidad que desde comienzos de siglo elabora el indicador que mide la actitud de los hogares frente a la economía en general y con respecto a la compra de diferentes bienes durables.

Según el reporte, en abril pasado concluyó un bache que comenzó en octubre del 2015. A partir de esa fecha los colombianos comenzaron a ver las cosas con un lente cada vez más oscuro, cuando los precios del petróleo se desplomaron y la tasa de cambio subió.
La reforma tributaria, que entró en vigencia el año pasado, deprimió aún más el ánimo de la gente.

Sin embargo, desde hace un tiempo era clara la tendencia ascendente, así las cifras siguieran en rojo. Lo que hizo la diferencia en la presente oportunidad acabó siendo el componente de expectativas de la medición. En concreto, cada vez más personas creen que a su familia le estará yendo mejor dentro de un año y que las condiciones del país serán mejores. Igualmente, se reduce la proporción de los que no creen que en los próximos doce meses vamos a tener una coyuntura más favorable.

La explicación del giro puede estar asociada a la esperanza de cambio que implican las elecciones presidenciales. Una renovación en el liderazgo llevaría a más ciudadanos a pensar que lo peor debería quedar atrás.

Adicionalmente, la predisposición a gastar es mayor ahora. Ante la pregunta sobre si este es un buen o mal momento para adquirir electrodomésticos, las respuestas positivas y negativas están en equilibrio, lo que contrasta con el pesimismo registrado en el 2016 y el 2017.

En cuanto a ciudades, el avance también fue notable, con excepción de Medellín. Y en todos los niveles socioeconómicos la mejoría es incuestionable. Ahora lo que falta es que ese progreso en el índice de confianza se traduzca en un alza en el consumo de los hogares, que es, a fin de cuentas, el que le ayudaría a la marcha de la economía.

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