Ricardo Ávila
brújula

El ejemplo mexicano

Si algo vale la pena imitar de allá es el ánimo de ponerse de acuerdo en una cifra. Ojalá así sea.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
diciembre 18 de 2018
2018-12-18 09:45 p.m.
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Para quienes participan en las discusiones con respecto al nivel del salario mínimo que regirá en Colombia a partir del próximo primero de enero, no pasó desapercibida la noticia venida de México sobre el mismo tema. Y es que en el país de los Aztecas, los participantes en un esquema similar al que opera por estas latitudes pudieron llegar a un acuerdo.

En concreto, empresarios, trabajadores y Gobierno pactaron una nueva política salarial que incluye un alza del 16 por ciento en la remuneración diaria. El incremento es el más importante en 23 años y seguramente derivará en aplausos por parte de la ciudadanía para Andrés Manuel López Obrador, quien acaba de comenzar su periodo presidencial.

No obstante, antes tomar el caso mexicano como referente, vale la pena tener en cuenta varios elementos. El primero es que aun después del salto señalado, el mínimo diario quedará en el equivalente de unos 16.000 pesos colombianos al día, que está muy por debajo de los 26.041 pesos, vigentes actualmente en el territorio nacional.

La brecha, es verdad, desaparece cuando se mira la remuneración que rige para la zona libre de la frontera norte, donde se ubican las maquiladoras que abastecen el mercado estadounidense. No obstante, ese salario diferencial –de 8,7 dólares diarios– está limitado geográficamente y refleja en parte la devaluación sufrida por el peso mexicano recientemente.

Por tal motivo, es mejor no comparar peras con manzanas. A diferencia de lo que pasa aquí, el desempleo en México es sustancialmente más bajo, pues en octubre el índice se ubicó en 3,2 por ciento, el menor punto en los últimos 12 años. Esa desocupación hace que en las zonas urbanas el salario mínimo sea más un referente que un piso, en contraste con lo que pasa en las rurales.

Debido a ello, el proceso de negociación que se adelanta en Colombia debe partir de las particularidades locales. Si algo vale la pena imitar de allá es el ánimo de ponerse de acuerdo en una cifra. Ojalá así sea.

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