Ricardo Ávila
brújula

Gigante en problemas

Bolsonaro da bandazos y las tensiones al interior de la administración son notorias.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
mayo 30 de 2019
2019-05-30 09:27 p.m.
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Cuando Jair Bolsonaro fue elegido presidente de Brasil a finales del año pasado, una de las esperanzas que tenían sus electores era que las decisiones del nuevo gobierno permitieran que el crecimiento de la economía ganara vigor. Poco después de la victoria, el anuncio de que un reformista como Paulo Guedes tendría a su cargo la reactivación, llevó a que se disparara el optimismo y la bolsa de São Paulo subiera en forma notable.

Tales anhelos se acaban de chocar contra la realidad. Ayer la entidad encargada de las estadísticas reportó que en el primer trimestre del 2019 el PIB retrocedió 0,2 por ciento, frente al último cuarto del 2018. El fantasma de la recesión vuelve a aparecer con fuerza.

Hay elementos que explican, en parte, lo sucedido: la crisis en Argentina, que es un mercado natural para las exportaciones auriverdes; el desastre en la represa de Brumadinho a cargo de la empresa minera Vale, que golpeó a todas las actividades extractivas, y problemas en el capítulo agropecuario.

No obstante, parecen existir otros motivos más profundos, pues la inversión empresarial completa un semestre de caídas y el consumo de las familias nada que repunta, a pesar de que las tasas de interés internas se ubican en niveles históricamente bajos. Como consecuencia, el total de personas sin empleo supera los 13 millones y nada hace pensar que el círculo vicioso se romperá pronto.

Para los críticos del gobierno en Brasilia, el gran obstáculo es que las dificultades son las mismas. En particular, la bomba pensional que es la causante de un cuantioso déficit fiscal y de un endeudamiento público cercano al 90 por ciento del PIB, sigue sin desactivarse a pesar de que hay una reforma planteada.

Adicionalmente, Bolsonaro da bandazos y las tensiones al interior de la administración son notorias. De no enderezar el rumbo, es probable que el gigante suramericano vuelva otra vez a cifras en rojo, tras la contracción del 2016. De ser así, América Latina seguiría sin levantar cabeza en lo que atañe a la economía.

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