Ricardo Ávila
Brújula

Hay que manejar la crisis

Hay que pensar en la situación de Cúcuta, en donde se han deteriorado diferentes indicadores, comenzando por la seguridad.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
enero 14 de 2018
2018-01-14 04:39 p.m.
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Las imágenes se parecen a las de hace varios meses: personas durmiendo en parques y andenes, vagando por la calle sin rumbo fijo, pidiendo limosna. Pero quienes se precian de tomarle el pulso a Cúcuta sostienen que el flujo de venezolanos que llega a la capital de Norte de Santander viene en franco aumento y que su desespero también se incrementa.

El motivo es conocido: la escasez de comida y otros bienes de primera necesidad. El video que circuló por las redes sociales la semana pasada, en el cual una serie de personas entra en un potrero con el fin de sacrificar un novillo, es un testimonio elocuente de que una gran cantidad de habitantes del país vecino está pasando hambre.

Y no hay esperanzas de que la situación vaya a mejorar. La incompetencia del régimen de Nicolás Maduro solo contribuye a agravar una situación que bien se puede calificar de desesperada. La orden reciente de bajar diversos precios a la fuerza produjo una estampida en numerosos mercados, pero después de que se acabaron las existencias de productos lo que hay son anaqueles vacíos.

Por tal motivo, todo apunta a que la crisis humanitaria de Venezuela va a empeorar. Esa perspectiva obliga a las autoridades colombianas a poner en marcha estrategias diferentes a las ensayadas hasta ahora, con el fin de manejar de manera más ordenada una situación que, de ser ignorada, podría tornarse en una bomba de tiempo en materia social.

A este respecto, hay quienes creen que la construcción de campos de refugiados permitiría proveer techo, comida y atención en salud a quienes crucen la frontera en busca de auxilio. Esta opción serviría igualmente para pedir y canalizar la ayuda internacional que será fundamental a la hora de manejar un flujo que seguramente será más copioso.

De manera complementaria, hay que pensar en la situación de Cúcuta, en donde se han deteriorado diferentes indicadores, comenzando por la seguridad. Ignorar el problema o dejárselo a las autoridades locales no solo es equivocado, sino irresponsable.

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