Ricardo Ávila
brújula

La guerra continúa

Trump sigue mostrando los dientes. Habrá que ver qué piensa hacer el dragón chino ante la amenaza.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 18 de 2018
2018-09-18 09:12 p.m.
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Han pasado escasamente seis meses desde cuando Donald Trump decidió volver realidad su promesa de campaña orientada a castigar a aquellos países que, supuestamente, se aprovechan de Estados Unidos en materia comercial. Desde entonces, Washington ha desplegado estrategias de corte general –como la que afectó las compras de bienes de aluminio y acero–, pero sobre todo, la mayoría de ellas concentradas en China.

El capítulo más reciente de la ofensiva tuvo lugar el martes, cuando la Casa Blanca anunció que le impondría un arancel de hasta 10 por ciento al equivalente de 200.000 millones de dólares anuales en importaciones provenientes del otro lado del Pacífico. Pocas horas después, Pekín respondió con la misma moneda, al colocarle un gravamen similar a partidas que equivalen a 60.000 millones de dólares de artículos “Made in USA”.

La razón del desequilibrio entre la sanción de uno y otro lado, es que los volúmenes del intercambio son distintos. En el 2017, el Tío Sam adquirió cerca de medio billón de dólares en productos chinos, mientras que en el sentido contrario la factura ascendió a 130.000 mil millones de dólares. Tras la más reciente ronda de hostilidades, los castigos norteamericanos afectan a cerca de la mitad de lo que les mandan los asiáticos, mientras que estos últimos ya se jugaron todo lo que podían, al menos en esta materia.

Aunque el escalamiento de las hostilidades, sin duda, es preocupante no solo para ambas naciones, sino para la economía global, la reacción de los mercados fue de tranquilidad. En contraste con otras ocasiones, los índices bursátiles subieron, en vez de bajar. La explicación es que el arancel mutuo en esta oportunidad fue ‘moderado’ –y no del 25 por ciento, como la primera vez–, con lo cual el golpe sería manejable. Uno de los motivos es que las negociaciones entre las dos capitales continúan. No obstante, Trump sigue mostrando los dientes. Habrá que ver qué piensa hacer el dragón chino ante la amenaza.

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