Ricardo Ávila
brújula

Regulados y descontrolados

El aumento en el Índice de Precios al Consumidor fue una centésima de punto porcentual inferior al registrado en igual periodo del 2017.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
mayo 06 de 2018
2018-05-06 05:26 p.m.
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Los voceros oficiales trataron de presentar como positiva la evolución de la inflación en abril, apelando a una realidad: el aumento en el Índice de Precios al Consumidor fue una centésima de punto porcentual inferior al registrado en igual periodo del 2017. Sin embargo, los observadores externos quedaron muy sorprendidos porque el dato revelado por el Dane, al mediodía del sábado pasado, acabó siendo cerca de dos veces y media más de lo que había apostado el mercado.

Sobre el papel, no hay mucho de que preocuparse. El acumulado de los últimos doce meses va en 3,13 por ciento, muy cerca del punto medio del rango fijado como meta de largo plazo por el Banco de la República, un guarismo muy inferior al del año previo.

No obstante, tuvo lugar una variación inesperada y superior al promedio en dos grupos de gasto: vivienda y alimentos, que son los que más pesan en la canasta familiar. Pero quizás sea más fácil entender lo ocurrido si se miran en dónde se presentaron las alzas.

A este respecto, lo que nadie tenía en el radar es que la energía eléctrica registrara un aumento de 3,3 por ciento en el mes. Y es que en plena temporada de lluvias no hay razón objetiva para que el kilovatio cueste más, ya que las plantas que soportan el sistema interconectado son las movidas por agua. También llamó la atención que el costo del servicio de agua, alcantarillado y aseo se trepara en 1,58 por ciento. Debido a ello, el capítulo de regulados es el gran culpable de que la pendiente de la carestía no esté menos inclinada, pues va en 5,65 por ciento anual, algo que merece una explicación de las autoridades.

Por otra parte, la comida sigue con precios moderados, pero comienzan a verse repuntes que pueden ser el preámbulo de futuros dolores de cabeza. La hortalizas o el tomate mostraron saltos en abril, mientras que la papa está 46 por ciento por encima de los niveles vistos por esta época del año pasado.

Debido a ello, queda un sabor agridulce con miras al futuro. Puede ser que en mayo las cosas se calmen, aunque el segundo semestre pinta más complicado en este frente.

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