Ricardo Ávila

Siguen las advertencias

El mensaje de Moody's está dirigido no a la administración Santos, sino a la próxima.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
febrero 25 de 2018
2018-02-25 05:46 p.m.
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Aquella conocida expresión colombiana de enviarle “mensajes a Bolívar para que los entienda Santander”, bien puede aplicarse al comunicado que dio a conocer la firma Moody’s la semana pasada. De acuerdo con la calificadora de riesgo, el país mantiene el nivel asignado a sus títulos de deuda, que sigue un peldaño por encima del grado de inversión.

Sin embargo, nadie pasó por alto el cambio de perspectiva en la nota, de estable a negativo. Esa especie de preaviso está dirigido no a la administración Santos, sino a la próxima. Así todavía falten meses para saber quién será el ganador de las elecciones, los diferentes equipos económicos deberían tomar nota de las advertencias que bien podrían calificarse de serias y fundamentadas.

En pocas palabras, hay escasa credibilidad en la capacidad de las autoridades que vengan de cumplir las metas establecidas con respecto al déficit fiscal. Para este año, Moody’s cree que llevar ese faltante al equivalente del 3,1 por ciento del Producto Interno Bruto, no será posible, pues la cifra proyectada es de 3,3 por ciento.

Más complejo todavía se ve el 2019, cuando la regla fiscal prevé que el agujero en las finanzas públicas debería descender al equivalen del 2,2 por ciento del PIB. El hecho de que el gasto público en Colombia es de una gran inflexibilidad eleva las probabilidades de incumplir dicho objetivo, sobre todo porque nada hace pensar que los recaudos tributarios reaccionen de forma notoria.

Aparte de lo anterior, la agencia calificadora señala que el clima electoral actual hace difícil tomar los correctivos necesarios. En concreto, la polarización política y la mayor atomización de las diferentes fuerzas en el Congreso haría muy difícil alcanzar consensos para impulsar, si fuera el caso, una reforma de fondo al régimen de impuestos.

Por tal motivo, el nuevo Gobierno estará obligado a tomar el toro por los cuernos con rapidez, a menos que quiera exponerse a una baja en la nota actual. Los trastornos serían tales, que el próximo presidente debería entender que el mensaje de advertencia es en serio.

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