Ricardo Ávila
brújula

Tendencia al alza

Quizás la mejor noticia que entregó el Dane la semana pasada fue el resurgimiento del sector de hidrocarburos.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
mayo 20 de 2019
2019-05-20 09:45 p.m.
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Quizás la mejor noticia que entregó el Dane la semana pasada, cuando dio a conocer su informe respecto al crecimiento de la economía colombiana en el primer trimestre del 2019, fue el resurgimiento del sector de hidrocarburos. Gracias al repunte observado, la actividad que se mantuvo como la de mayor dinámica en la época de la bonanza de precios de hace unos años, logró ser la segunda de mejor desempeño en las estadísticas.

Tal parece que los buenos vientos continúan. Ayer el Ministerio de Minas reportó que la producción promedio de crudo en abril alcanzó los 891.012 barriles, un alza del 3 por ciento con respecto a igual periodo del año precedente y del 0,7 respecto a marzo.

De manera paralela, la extracción de gas alcanzó los 1.021 millones de pies cúbicos diarios, cerca de 9 por ciento más que en el mismo lapso del 2018. Si bien frente al mes previo tuvo lugar una pequeña caída, la explicación radica en el regreso de la temporada invernal y las menores necesidades de combustible por parte de las plantas termoeléctricas.

Más allá de los altibajos, sin embargo, el mensaje de fondo es que las cosas continúan avanzando por el camino correcto. Aunque hace rato no se habla de grandes hallazgos es evidente que las inversiones en términos de recuperación adicional de reservas de los campos existentes en diversos puntos de la geografía, están rindiendo sus frutos.

Para quienes saben del asunto, el motivo central es un escenario de cotizaciones internacionales que garantiza una buena rentabilidad. Tras la crisis de mediados de la década, que puso en aprietos a más de un operador, se hicieron esfuerzos de eficiencia que consiguieron bajar el punto de equilibrio de la mayoría de yacimientos.

A lo anterior se suma un horizonte más despejado para el renglón extractivo. Si bien el orden público es un dolor de cabeza, la competitividad relativa del país ha mejorado. Y eso se acaba expresando en una producción petrolera que va hacia arriba y no hacia abajo.

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