Ricardo Ávila
brújula

Turbinas encendidas

Aquella expresión coloquial, según la cual ‘el país va volando’, bien podría aplicarse a Colombia.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
junio 13 de 2019
2019-06-13 09:15 p.m.
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Aquella expresión coloquial, según la cual ‘el país va volando’, bien podría aplicarse a Colombia. Según los datos de la Aeronáutica Civil, en los primeros cuatro meses del año el número de pasajeros por avión, tanto nacionales como internacionales, creció 9 por ciento, hasta llegar a los 12,8 millones de personas.

El incremento es sorprendente, no solo porque una dinámica de ese estilo no se veía hace cuatro años, sino porque el parámetro usual es que el ritmo duplica –no triplica– el de la economía. Debido a ello, los expertos tratan de entender lo ocurrido, porque el tráfico dentro de Colombia mostró un alza del 10 por ciento, con un Producto Interno Bruto que se expande a menos del 3 por ciento anual. Dicho de otra forma, el elemento más dinámico no provino de afuera.

De seguir las cosas así, para el 2020 estaríamos rompiendo el nivel simbólico de 40 millones de pasajeros anuales, una cifra que parecía inconcebible a comienzos del siglo. Debido a ello, los encargados del asunto tendrán que volver a revisar sus cálculos con el fin de evitar que los escenarios con base en los cuales se pronosticó la demanda sean revisados.

Un elemento interesante es que aparte de las capitales que concentran la mayoría de los usuarios, hay destinos que evolucionan con rapidez. Parecería que los viajeros se están ‘descentralizando’ y llegan o salen de un número más amplio de ciudades. En esa circunstancia juegan un papel clave las aerolíneas regionales y las opciones de bajo costo, que ahora conectan otros puntos de la geografía.

No hay duda de que el turismo internacional influye, pero los conocedores del asunto destacan que dentro de la población hay una mayor propensión a subirse a un avión. No se trata, entonces, de un asunto de ingresos, sino de una evolución cultural que da lugar a una inercia que plantea nuevos desafíos.

El más inmediato es la infraestructura. Hay que cuidar que la demora en decisiones hoy se traduzca en cuellos de botella mañana, para evitar los aterrizajes forzosos.

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