Ricardo Ávila
brújula

Un gran desafío

Es evidente que un salto cuantitativo importante solamente se podrá lograr a través de la erradicación forzada.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
septiembre 20 de 2018
2018-09-19 09:15 p.m.
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El reporte que publicó ayer Naciones Unidas, referente al aumento del 17 por ciento del área sembrada de coca en Colombia, confirma que este es uno de los desafíos más complejos de enfrentar para las autoridades. Que existía un deterioro era sabido, pues las cifras del Departamento de Estado de Estados Unidos habían revelado, a mediados de este año, un incremento del 11 por ciento. La cantidad de hectáreas identificadas entre uno y otro informe difiere, debido a la metodología utilizada por cada uno.

Pero, más allá del área definida en cada caso, el mensaje es que aquí hay un gran reto de política para el gobierno de Duque, no solo porque vienen acuerdos provenientes de la administración anterior, en el sentido de reducir a la mitad la superficie sembrada, sino porque hay que tomar decisiones con respecto a la metodología que se piensa utilizar.

Si bien es cierto que el gobierno actual ha dado mensajes referentes a seguir con los programas de erradicación voluntaria, también es evidente que un salto cuantitativo importante solamente se podrá lograr a través de la erradicación forzada. El Ejecutivo ha anunciado que plantea reintroducir las fumigaciones con glifosato, para lo cual, sin duda, deberá usar una aproximación distinta a la que le valió la provisión por parte de la Corte Constitucional en el pasado reciente. El uso de tecnologías como los drones para limitar la aspersión aérea es una de las opciones, pero tal vez lo más complejo es el manejo de las comunidades que siguen sembrando la mata.

A lo anterior hay que agregar los retos en seguridad. Una identificación de los lugares donde están aumentando los índices de violencia comprueba que el deterioro se da de manera notoria en las llamadas zonas cocaleras. La presencia de dineros y ejércitos irregulares que alimentan la actividad criminal tiene su expresión práctica en los niveles de violencia.

Por tal motivo, una estrategia exitosa pasa no solo por el uso del garrote, sino también de la zanahoria. Cómo solucionar el acertijo de evitar las protestas populares y, a la vez, conseguir una reducción significativa en las áreas sembradas, es uno de los interrogantes más difíciles que necesita resolver el gobierno de Iván Duque.

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