Ricardo Ávila
brújula

Campanazo de alerta 

En el segundo mes de 2019, el índice de desocupación se ubicó en 11,8 por ciento a nivel nacional, un aumento de un punto porcentual respecto al 2018.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
marzo 31 de 2019
2019-03-31 06:34 p.m.
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Cuando hace unas semanas el Dane reportó que el desempleo en enero había mostrado un avance considerable frente al mismo periodo del año pasado, algunos guardaron la esperanza de que ese salto fuera una anomalía estadística puntual. No obstante, tras la publicación de los datos de febrero, quedó claro que el fenómeno tiene raíces más profundas.

Las cifras hablan por sí solas. En el segundo mes del 2019, el índice de desocupación se ubicó en 11,8 por ciento a nivel nacional, un aumento de un punto porcentual respecto al 2018. En lo correspondiente a las trece ciudades y áreas metropolitanas más grandes, el guarismo fue de 12,4 por ciento, aunque en este caso el retroceso acabó siendo un poco menor: medio punto porcentual.

Lo anterior comprueba que la realidad en materia de generación de puestos de trabajo ha empeorado. Si bien la población ocupada todavía supera en números absolutos a la del calendario previo, la creación de plazas resulta insuficiente a la hora de acomodar el incremento en la oferta de mano de obra.

El principal motivo es que la economía anda a un ritmo mediocre. Los especialistas señalan que si bien el crecimiento es más elevado ahora, hay un rezago entre el mejor clima de negocios y el enganche de personal.

Adicionalmente, hay áreas específicas que no han perdido vigor. En el trimestre comprendido entre diciembre y febrero pasados, los oficios del campo, el comercio y las actividades inmobiliarias mostraron una contracción en la cantidad de gente empleada.

Mención aparte merece la migración venezolana, que tiene alguna responsabilidad en el deterioro registrado. Aun así, llama la atención que las regiones que más contribuyeron al aumento de la ocupación fueron la Caribe y la Oriental, que reciben a los provenientes del otro lado de la frontera.

Dicha circunstancia, además, no debería servir de excusa para ignorar realidades locales inquietantes como la de Quibdó, cuya tasa de desocupación volvió a superar la cota del 20 por ciento. Ese es un campanazo de alerta que exige atención inmediata.

ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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