Ricardo Ávila

Como una moto

En números gruesos, cada mes salen a las calles y carreteras de pueblos y ciudades cerca de 50.000 máquinas de dos ruedas.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
julio 21 de 2019
2019-07-21 04:05 p.m.
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Cuando los analistas examinan los indicadores que pueden dar una luz sobre la salud de la economía colombiana, es usual que se encuentren con segmentos que van bien, regular o mal, por cuenta de un crecimiento que dista de ser homogéneo. Dentro del grupo de los sectores que andan a paso firme, pocos se destacan tanto como la venta de motocicletas, cuyas ventas en unidades muestran un alza superior al 13 por ciento en los cinco primeros meses del 2019.

En números gruesos, cada mes salen a las calles y carreteras de pueblos y ciudades cerca de 50.000 máquinas de dos ruedas, con lo cual la proyección anual es de 600.000. De acuerdo con un estudio elaborado por la Universidad Nacional, hay cerca de 8,6 millones de motos activas en el territorio nacional, lo que equivale al 57 por ciento del parque automotor total.

Con base en los datos de la Encuesta de Calidad de Vida que elabora el Dane, se infiere que uno de cada cuatro hogares usa la opción citada de manera regular y que el 18 por ciento de la población la utiliza como su medio de transporte diario. Una tipificación de los motociclistas muestra que el 90 por ciento pertenece a los estratos más bajos.

Los motivos de compra son claros. De una parte hay un elemento de movilidad que en las zonas rurales permite conectar a los pobladores de las áreas apartadas y en las urbanas acorta los tiempos de viaje. Implícitamente hay una mejora en la calidad de vida que se combina con menores costos frente a opciones más tradicionales.

La otra cara de la moneda es la accidentalidad, que se nota mucho en las estadísticas. Más de la mitad de las muertes en accidentes de tránsito corresponde a conductores o pasajeros de moto, lo cual deja en claro que hay quienes no cumplen con las normas de seguridad, ni a veces respetan el Código de Tránsito. Aún así, nada hace pensar que la demanda de estos vehículos vaya a disminuir en el futuro. Tanto la congestión en las vías como la competitividad que da el andar en dos ruedas le garantiza un futuro. Para bien y para mal.

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