Ricardo Ávila
BRÚJULA

El arte de decir no

El riesgo es derivar en una especie de sálvese quien pueda, que haría el proceso presupuestal aún más difícil de lo que parece.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 06 de 2018
2018-09-06 09:33 p.m.
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Hay afirmaciones que se hacen y parecen quedar escritas en piedra. Tal es el caso de lo dicho por el Ministerio de Hacienda durante los debates en torno al presupuesto nacional del 2019, cuyo monto total ya recibió la bendición de las comisiones del Congreso. De acuerdo con la entidad, hay peticiones que ascienden a 25,6 billones de pesos que no tienen partidas identificadas en el proyecto radicado por la administración de Juan Manuel Santos.

Lo anterior da la impresión de que hay una verdadera debacle, casi insolucionable. Más allá de la promesa de recortar los gastos generales de manera drástica y de reprogramar el servicio de la deuda para permitir que la inversión pública aumente, también es necesario ajustar la brecha en las finanzas públicas para cumplir con la regla fiscal el próximo año. Así las cosas, no habría de dónde sacar recursos para atender lo que falta.

Sin embargo, una mirada más cuidadosa al listado entregado por el Ejecutivo muestra que una cosa es lo que desearían las diferentes carteras y otra lo que se les puede asignar. Por ejemplo, el sector de Defensa y Policía solicita más de seis billones de pesos, adicionales a los 33 billones largos que recibirían según el plan original. Alistamiento de equipo militar, operación de las tropas o pago de sentencias, componen la mayor parte del incremento.

Y aunque cada ministerio dirá que requiere más dinero, al de Hacienda le corresponde la antipática, pero necesaria, labor de saber decir que no y aplicar el filtro, pues el palo no está para cucharas. Partir del principio de que todo es factible en lo que atañe al gasto estatal hace más daño que bien, ya que relega a un segundo plano la disciplina.

Eventualmente, y como es usual cuando se discute este tema en el Capitolio, algunos renglones serán reemplazados por otros. Pero eso es distinto a plantear que hay un agujero enorme que, en la práctica, será imposible de llenar. El riesgo es derivar en una especie de sálvese quien pueda, que haría el proceso presupuestal aún más difícil de lo que parece.

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@ravilapinto

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