Ricardo Ávila
Brújula

En el mismo punto

Por más inusual que sea que el Emisor escoja quedarse quieto durante tanto tiempo, todo apunta a que la estabilidad seguirá.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
abril 28 de 2019
2019-04-28 05:30 p.m.
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En un país en el cual los sobresaltos forman parte del devenir diario, los raros casos de estabilidad se vuelven notorios.

Así sucede con las decisiones del Banco de la República, que el viernes dejó quieta, otra vez, la tasa de interés que les cobra a las entidades financieras por darles liquidez temporal. Desde hace un año, el costo de dichos recursos se encuentra en el 4,25 por ciento anual.

Las razones del Emisor son claras. Según se evidenció en el comunicado entregado a los medios, no hay sobresaltos en el frente inflacionario, así en marzo el ritmo del Índice de Precios al Consumidor experimentara una ligera alza. Más allá de aquellos saltos puntuales, existe confianza en una cifra cercana al 3 por ciento anual, al cierre del 2019.

Por otra parte, el entorno internacional es menos prometedor ahora. Aunque Estados Unidos muestra todavía buenos números, los expertos insisten en que el crecimiento global será más moderado.

Y en lo que atañe al frente interno, el Banco cree aún que la expansión del Producto Interno Bruto será del 3,5 por ciento este año, un dato mejor que el previo, pero que no desataría grandes presiones inflacionarias.

Todo lo anterior hace que sea lógico mantener una política monetaria ligeramente expansiva, en la medida en que los intereses reales se ubican por debajo del promedio histórico. Esa es una buena noticia para los usuarios del crédito, cuyas cargas tienden a ser un poco menos pesadas que en otras épocas.

Aun así, las autoridades insisten en que el grado de incertidumbre es elevado. Tanto a nivel de Colombia como más allá de las fronteras, hay señales contradictorias que exigen un seguimiento permanente. En otras palabras, esa apreciación quiere decir que la estabilidad será la norma, hasta que venga un cambio apreciable en las condiciones.

Aun así, habría que esperar hasta el 2020, de acuerdo con los analistas. Por más inusual que sea que el Emisor escoja quedarse quieto durante tanto tiempo, todo apunta a que la estabilidad seguirá. Falta ver si el consumo y la inversión aprovechan la coyuntura.

Ricardo Ávila

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