Ricardo Ávila
retrospectiva

Lo que puede dejar el afán

Qué se salva, qué naufraga y qué se modifica, es algo que se sabrá en las semanas que vienen.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
noviembre 02 de 2018
2018-11-02 07:46 p.m.
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Aquel conocido aforismo según el cual en la vida lo único seguro son la muerte y los impuestos, volvió a ser reeditado en Colombia después de que la administración Duque radicó en el Capitolio el proyecto de ley de financiamiento que modifica el estatuto tributario. Desde el punto de vista formal, el paso de la iniciativa es clave para la viabilidad del presupuesto nacional del 2019, tal como fue aprobado por el Congreso días atrás.

En caso de que la propuesta fracase por completo, no quedaría otro camino que cancelar partidas por 14 billones de pesos. Del total señalado, el 70 por ciento de las dineros se destinarían al rubro de inversión pública y el saldo a las transferencias.

Por tal razón, lo deseable es que el Legislativo logre definir una fórmula que permita identificar la suma en cuestión. No obstante, ante las dudas provenientes de los más diversos sectores –empezando por el propio Centro Democrático–, todo apunta a que la versión final será muy diferente de la inicial. Qué se salva, qué naufraga y qué se modifica, es algo que se sabrá en las semanas que vienen.

El debate promete ser intenso en lo que atañe a la intención de ampliar la base del impuesto al valor agregado, con excepción de un puñado de productos y servicios. Tanto el nivel propuesto del 18 por ciento como la universalización de un gravamen indirecto que no va en proporción de la capacidad adquisitiva de la persona, son puntos que crean una polémica no solo en los círculos políticos, sino entre la ciudadanía.

Tampoco será sencilla la discusión con respecto a la intención de castigar más a cierta categoría de contribuyentes y rebajarles las cargas a las empresas. Para citar un ejemplo concreto, la idea de gravar a los pensionados ha fracasado en varias ocasiones anteriores.

Llegar a un texto que asegure la sostenibilidad fiscal y deje medianamente satisfechos a unos y otros, será todo un desafío. La dificultad comienza con un calendario estrecho que impide que las cosas se maduren de forma adecuada y que el debate sea exhaustivo. Hay que hacer votos, entonces, para que del afán no quede sino el cansancio.

Ricardo Ávila Pinto 
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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