Ricardo Ávila
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Lo que va de Seattle a Colombia

Vale la pena entender las consecuencias de un salto en el mínimo. Porque el peligro es que aquello que se gane en ingresos, se vaya en menos empleo.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
octubre 22 de 2018
2018-10-22 08:10 p.m.
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Ahora que en Colombia se acerca la discusión en torno al nivel del salario mínimo que regirá a partir del próximo mes de enero, no estaría de más que el equipo económico del Gobierno le dé una mirada a los análisis más recientes sobre el tema. Dicha sugerencia es válida, sobre todo ante la postura que parecería estar en boga en la Casa de Nariño, consistente en autorizar un reajuste importante, si se les rebajan los impuestos a las empresas.

En tal sentido, vale la pena darle una mirada a un trabajo escrito por varios profesores de la Universidad de Washington, en la costa occidental de Estados Unidos. Los académicos en cuestión analizaron el impacto de subir las remuneraciones mínimas en la ciudad de Seattle, conocida por alojar a personas vinculadas a compañías tan importantes como Microsoft, Amazon o Boeing, entre otras.

Según los ortodoxos, dado que el salario es el precio que se paga por el trabajo, mayores costos laborales deberían desembocar en una menor demanda de personal. Con el fin de contrastar la teoría y la evidencia, la investigación de marras se concentró en analizar cuáles fueron las consecuencias de haber incrementado en la metrópoli el salario mínimo, el cual pasó de 9,47 dólares la hora en marzo del 2015 a 13 dólares en enero del 2016.

En un primer reporte, los resultados parecían haberle dado la razón a quienes advirtieron el peligro que entrañaba la medida. El análisis inicial señaló que los sueldos promedio cayeron por la sencilla razón de que las horas contratadas se redujeron.

No obstante, una segunda entrega que apareció hace pocos días muestra un panorama más complejo. Así, aquellos que estaban empleados salieron beneficiados, los temporales quedaron más o menos en las mismas, mientras que la oferta de nuevas plazas no creció.

Y aunque algo va de Seattle a Colombia, vale la pena entender las consecuencias potenciales de un salto en el mínimo. Porque el peligro es que aquello que se gane en más ingresos, se vaya en menos empleo disponible.

ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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