Ricardo Ávila
retrospectiva

Cuando nada es suficiente

Mientras en Colombia el alza en la tasa de desempleo se ha convertido en uno de los grandes desafíos, en otras latitudes causa reacciones distintas.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
julio 05 de 2019
2019-07-05 08:20 p. m.
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Mientras en Colombia el alza paulatina en la tasa de desempleo se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la política económica, en otras latitudes causa reacciones distintas. Así lo comprueba lo ocurrido en Estados Unidos, en donde los niveles de desocupación se encuentran cerca de su punto más bajo en medio siglo: apenas 3,7 por ciento.

El reporte correspondiente a junio no deja dudas. Según las estadísticas oficiales, el mes pasado las nóminas diferentes a las del sector agrícola mostraron un aumento de 224.000 plazas ocupadas, cerca de un tercio más de lo que anticipaban los analistas. Además los salarios reales volvieron a subir, lo cual augura buenos tiempos para el consumo.

Sin embargo, la positiva noticia llevó a que los precios de las acciones en Wall Street cayeran, con lo cual se aplazó el quiebre de un nuevo máximo histórico. El motivo del retroceso es que la fortaleza relativa del mercado laboral hace menos probable que el Banco de la Reserva Federal recorte su tasa de interés, de manera inminente. Si hace una semana la apuesta mayoritaria era de una rebaja de medio punto porcentual, ahora los optimistas hablan de un cuarto de punto.

Semejante perspectiva no le cae bien a Donald Trump, quien en plena campaña de reelección viene presionando a las autoridades monetarias para que disminuya el costo del dinero. Cuando supo la noticia del desempleo, volvió a lanzar dardos.

Por otra parte, los especialistas coinciden en que la economía estadounidense viene mostrando señales de ralentización. Así el ritmo de las contrataciones sea óptimo, todo apunta a una especie de aterrizaje suave que desembocaría en una tasa de crecimiento inferior al dos por ciento anual entre abril y junio.

Bajo esa perspectiva, la exigencia de la Casa Blanca estaría justificada y más cuando la inflación dejó de ser un dolor de cabeza hace rato. No obstante, aquí vale la pena rescatar la ortodoxia e inclinarse por la línea de la prudencia. Tratar de meterle más vapor a la máquina puede resultar contraproducente en el largo plazo. El afán de buscar votos no puede anteponerse al manejo responsable.

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