Ricardo Ávila
retrospectiva

Época de altibajos

Es imposible saber qué capítulos siguen en un área en donde la tensión es la norma y no la excepción.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
junio 14 de 2019
2019-06-14 08:10 p.m.
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El conocido refrán según el cual ‘cuando menos se espera, salta la liebre’ acaba de volverse a comprobar en el mercado de los hidrocarburos. Justo cuando el precio del petróleo mostraba una tendencia descendente, aparecieron hechos que no estaban en el radar de nadie.

Y es que el jueves de la semana que termina, dos barcos tanqueros –uno de bandera japonesa y otro con los colores de Noruega– sufrieron atentados en el golfo de Omán. De un momento a otro, la perspectiva de que el área por la cual transita la mayor cantidad de petróleo en el mundo se vea restringida, cambió la realidad de las cotizaciones. En cuestión de horas el barril de la calidad Brent se ubicó por encima de los 60 dólares.

Las cosas se complicaron todavía más tras la acusación de Donald Trump, quien sindicó a Irán de lo sucedido. Al respecto, tanto las principales naciones europeas como Rusia pidieron prudencia, pues en su concepto un video dado a conocer no constituye una prueba concluyente.

Más allá de la polémica, sin embargo, el episodio confirma que hay múltiples factores en juego alrededor de un producto clave para la economía mundial. Aparte de la oferta y la demanda, están los elementos geopolíticos que alteran las cuentas de un momento a otro. Las alarmas están encendidas en el Medio Oriente, ya que, además de lo que haga Teherán, la situación en Yemen, que involucra a Arabia Saudita, es motivo de inquietud. Aparte de los barcos, la infraestructura de oleoductos está en la lista de objetivos de más de un grupo armado.

Es imposible saber qué capítulos siguen en un área en donde la tensión es la norma y no la excepción. Por ahora todo apunta a una mayor volatilidad, que se suma a las señales encontradas que venían de antes.

Debido a ello, los países exportadores deberían tomar precauciones ante la turbulencia. En esa lista se encuentra Colombia, que alcanzó a soñar con una pequeña bonanza, pero que ahora aspira a que los precios suban lo suficiente como para ajustarse a los presupuestos estatales. En el intermedio, será mejor ajustarse el cinturón para soportar los altibajos.

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