Ricardo Ávila
retrospectiva

Pataleos de ahogado

Resulta increíble que en un país en el cual abunda, sobre todo, la escasez, les cierre las puertas al arribo de alimentos y medicinas.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 08 de 2019
2019-02-08 08:09 p.m.
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La imagen llegó a las primeras planas de los diarios de todo el mundo. Incluso el diario The Wall Street Journal abrió su edición del miércoles con la foto del puente de Tienditas -que une a Colombia con Venezuela- en la que se observan los obstáculos colocados en la vía por el gobierno de Nicolás Maduro. El propósito del bloqueo no es otro que impedir el acceso de la ayuda humanitaria que a lo largo de la semana pasada empezó a almacenarse en una bodega cercana a Cúcuta.

Resulta increíble que en un país en el cual abunda, sobre todo, la escasez, les cierre las puertas al arribo de alimentos y medicinas. Pero la lógica del interés común dejó de existir hace rato en el régimen chavista, empeñado en sobrevivir a cualquier costo. Caracas considera que este movimiento solo serviría a la causa de Juan Guaidó, el presidente interino que ha recibido el reconocimiento de más de 40 naciones.

Mientras continúa una partida de ajedrez cada vez más intensa, otras decisiones han pasado relativamente desapercibidas. Tal vez la que tiene más impacto inmediato para aquellas familias venezolanas que reciben divisas de sus familiares en el exterior, es la devaluación del bolívar que se ubicó en 3.297 por dólar durante la semana que termina, superando por un buen margen la tasa del mercado paralelo.

La estrategia es evidente: acorralado por la falta de moneda dura, Maduro y su camarilla quieren fomentar el envío de remesas a través de los canales oficiales. El problema es que dada la inflación galopante, será necesario que la espiral siga. Para hacerle contrapeso a esa dinámica, la opción ahora es obligar a los bancos a congelar sus recursos en el banco central, lo cual ahonda la crisis que ya tenía al borde del colapso al sistema financiero, que también deberá ser rescatado eventualmente.

Todo forma parte de medidas desesperadas por parte de los encargados de una dictadura de facto que, al parecer, da pataleos de ahogado. El problema es que la crisis se prolonga, mientras la ayuda se demora en llegar a sus destinatarios y el costo de la reconstrucción aumenta.

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