Ricardo Ávila
brújula

Revolución francesa

El temperamento impetuoso del mandatario lo ha llevado a insultar a sus contradictores con expresiones desobligantes que le han pasado factura.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
diciembre 10 de 2018
2018-12-10 08:13 p.m.
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El discurso solo duró 13 minutos, pero fue suficiente para sentenciar el giro más radical desde cuando Emmanuel Macron asumió la presidencia de Francia hace año y medio. Puesto contra la pared por el movimiento de los ‘chalecos amarillos’, el inquilino del Palacio del Elíseo habló arrepentido, ofreciéndole una rama de olivo a sus contradictores.

Y es que para desactivar las protestas populares en las que han participado decenas de miles de personas, el mandatario puso en marcha medidas orientadas a beneficiar a los franceses de menores ingresos. A ese propósito corresponde el alza de 100 euros en el salario mínimo mensual, al igual que la eliminación de varios descuentos y contribuciones.

El propósito es mejorar la vida de aquellos ciudadanos que habitan lejos de las grandes ciudades y sienten que su calidad de vida ha disminuido. Ellos son los protagonistas de un fenómeno espontáneo que comenzó con el alza de impuestos al diésel y que ahora busca cambios más fundamentales, aun después de que París suspendió la medida inicial.

Buena parte de la indignación está concentrada en Macron, quien es visto como un mandatario alejado de los problemas de la gente del común. Su gabinete tecnocrático rompe con la tradición de cercanía a los electores e incrementa la percepción de las desigualdades. Para colmo de males, el temperamento impetuoso del mandatario lo ha llevado a insultar a sus contradictores con expresiones desobligantes que le han pasado factura.

La duda es si el acto de contrición de anoche será suficiente para acabar con los disturbios que dejan miles de detenidos y pérdidas incalculables entre vidrieras destrozadas, autos quemados e interrupciones a la movilidad vial. Puesto a la defensiva, al Gobierno no le quedan muchos ases en la manga.

En el entretanto, la experiencia francesa les servirá a los analistas para volver a hablar de movilizaciones organizadas a través de redes sociales. Tal parece que la revolución tecnológica le da otra acepción a la democracia.

ricavi@portafolio.co 
@ravilapinto  

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