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Ricardo Ávila
Retrospectiva

Un llamado a la cordura

"Es probable que si estadounidenses y chinos se ponen de acuerdo pronto, el susto sea pasajero".

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
agosto 09 de 2019
2019-08-09 08:37 p. m.
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Cualquier persona que haya decidido alejarse de las noticias a lo largo de la semana que termina podría pensar que no pasó mucho durante estos días de agosto. A fin de cuentas, los principales mercados accionarios cayeron menos del uno por ciento y las tasas de cambio en los países emergentes se devaluaron de manera moderada.

Sin embargo, esos guarismos esconden días de gran volatilidad. En lo que concierne a Wall Street el descenso en los principales índices el lunes fue el peor de los últimos siete meses; acto seguido sucedieron varias sesiones de alzas e incluso el jueves acabó siendo la mejor jornada de las últimas ocho semanas. No hay duda de que los altibajos volvieron.



El motivo principal son las noticias provenientes de Washington y Pekín, que siguen enfrascados en una especie de ping-pong que pone nerviosos a muchos. Y es que las medidas que se toman a un lado del Pacífico, son respondidas en la otra costa. Dependiendo de lo que diga el funcionario de turno, el sentimiento de los inversionistas oscila entre la euforia y lo catastrófico.

Semejante incertidumbre es mala para la salud de la economía mundial. Ese es el motivo por el cual la cotización del oro mantiene su tendencia al alza -la onza ya superó la marca de los 1.500 dólares- y la del petróleo se ubica por debajo de los 60 dólares. Para decirlo en una frase, muchos piensan que habrá damnificados.

Dentro de la lista de estos últimos, los observadores miran hacia las economías emergentes. El descenso en el valor de los bienes primarios se nota en las tasas de cambio, que además reflejan la salida de capitales hacia los refugios que se consideran más seguros. La rentabilidad negativa que hoy reconocen los bonos alemanes, es un síntoma del nerviosismo de los dueños del dinero.

Es probable que si estadounidenses y chinos se ponen de acuerdo pronto, el susto sea pasajero. El problema es que más allá de la voluntad de conversar, nada hace pensar en que surgirá el humo blanco. Y si una solución se demora, los daños podrían ser irreparables, tal como advierten los que piden cordura.

RICARDO ÁVILA PINTO
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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