Ricardo Ávila
Editorial

Un número que sirve

"En medio de las circunstancias que rodean a la economía internacional, el dato de crecimiento de Colombia en el primer semestre es bueno”.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
agosto 15 de 2019
2019-08-15 10:00 p.m.
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No fue una, sino dos noticias buenas las que recibió la economía ayer cuando el Dane entregó su reporte respecto al comportamiento del producto interno bruto en el segundo trimestre del 2019. La entidad señaló que la expansión de los diferentes sectores analizados llegó al 3 por ciento entre abril y junio, en comparación con igual periodo del año pasado. Además, corrigió la cifra que había dado para el lapso comprendido entre enero y marzo, elevándola de 2,8 a 3,1 por ciento.

Los guarismos en cuestión superaron con cierto margen de holgura los cálculos de los analistas. Aunque no hay duda de que habría sido ideal una aceleración mayor, andar a un ritmo ligeramente superior al 3 por ciento anual en el primer semestre es destacable en el contexto latinoamericano. Basta recordar que la Cepal señaló que el avance de la región apenas llegará al 0,5 por ciento en el presente calendario.

Aparte de lo anterior, el registro es positivo a la luz de los vientos en contra que soplan en otras latitudes. En medio del nerviosismo que contagia a los mercados desde Asia hasta aquí, resulta rescatable la tendencia ascendente de Colombia, así la meta oficial -que sigue en el 3,6 por ciento anual- no se logre. En cambio, es factible que nos acerquemos a la proyección del Fondo Monetario Internacional, de 3,4 por ciento.

Para que ello ocurra, es necesario que las actividades que en esta oportunidad movieron la máquina no pierdan su dinámica. Ese es el caso del comercio, que se ha convertido en el primer beneficiario del buen comportamiento del consumo interno, especialmente el de los hogares. Tampoco se pueden olvidar las actividades financieras y de seguros, al igual que las de información y comunicaciones, todas por encima del 4 por ciento anual.
Por otra parte, los capítulos que van por el carril lento necesitan seguir en cifras positivas. Ese es el caso de la construcción que, a pesar del lastre de las edificaciones, logró sobreaguar gracias a las obras civiles. Salta a la vista que el empeño de enderezar las concesiones de cuarta generación que estaban siendo víctimas de atraso, comienza a rendir frutos. El desarrollo de la infraestructura puede incluso ayudar más en las mediciones que vienen.

No menos importante es lo que pase con la minería y los hidrocarburos. A pesar de que la producción petrolera continúa subiendo, la descolgada en los precios del carbón se expresa en el cierre de algunas operaciones. El oro, a su vez, está en interrogación, pues si bien hay proyectos en marcha, la informalidad sigue primando en este acápite.

La agricultura es una incógnita. No hay duda de que la época de la sequía que se sintió en la primera parte del año golpeó los rendimientos de algunas cosechas, pero es imposible predecir si ahora que las lluvias volvieron a sus patrones usuales vendrá un repunte. Algo similar sucede con el ramo fabril, que redujo su ritmo de manera considerable, llegando incluso a números negativos en junio. No obstante, la confianza de los industriales permanece en terreno positivo, lo cual es alentador.

Más que mirar atrás, lo que se requiere ahora es fijarse en los retos de los meses que vienen. El alza observada en la inflación al cierre de julio hace sonar una alarma, al igual que el comportamiento del desempleo. Aun así, el escenario de tasas de interés apunta hacia la estabilidad, y aunque el salto en la tasa de cambio sube el valor de los bienes importados, les mejora las cuentas a los exportadores y a quienes reciben remesas del exterior.

En consecuencia, la política económica debe enfocarse en mantener la casa en orden, optando por la línea de la prudencia. Como reza la expresión, es mejor no sacudir el bote. Eso es lo que conviene para surcar sin novedad las aguas turbulentas que golpean las costas de la mayoría de las economías del mundo.

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