Ricardo Ávila
brújula

Una libra de menor peso

La causa de lo sucedido no es otra que el mensaje enviado por el nuevo gobierno de Gran Bretaña, frente al divorcio con la Unión Europea.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
julio 29 de 2019
2019-07-29 10:00 p. m.
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El tema puede parecer lejano, pero es un ejemplo de cómo los riesgos políticos están más presentes que nunca en el escenario de los inversionistas. Así lo confirmó ayer el descenso de la libra esterlina en los mercados cambiarios, después de que la moneda llegara a su punto más bajo frente al euro y el dólar desde marzo del 2017.

La causa de lo sucedido no es otra que el mensaje enviado por el nuevo gobierno de Gran Bretaña, frente al divorcio con la Unión Europea. Tal como están las cosas, el Brexit tiene una fecha cierta -31 de octubre- momento en el cual se protocolizará el rompimiento de un matrimonio de 45 años de duración, exista o no un entendimiento.

Aunque Boris Johnson, quien acaba de llegar el número 10 de Downing Street, aseguró en Escocia que la probabilidad de una salida a las malas era de “un millón a una”, las señales indican otra cosa. Para comenzar, en las capitales al otro lado del Canal de la Mancha es evidente la impaciencia con Londres, que envía señales a la vez amistosas y amenazantes.

Y es que al tiempo que habla de diálogo, el recién inaugurado primer ministro sugiere que el Reino Unido podría incumplir con sus deudas por pagar en el bloque comunitario. Ese doble discurso cae mal en Bruselas, en donde la opinión prevaleciente es que se han hecho múltiples esfuerzos para concluir la relación en términos amigables.

A lo anterior se suma la posibilidad de que tenga lugar un llamado a elecciones parlamentarias pronto, en caso de que el desastre parezca inminente. Los analistas más serios coinciden en que la sexta economía más grande del mundo será la gran damnificada en caso de que el cierre de esta historia sea abrupto.

Por cuenta de la incertidumbre y las nubes de tormenta en el horizonte, el ánimo en la comunidad de negocios británica está por el piso. En cuanto a los ciudadanos, estos comienzan a sentir el efecto de una libra esterlina más liviana, que seguirá perdiendo peso si la dirigencia continúa equivocándose.

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