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Ricardo Chica
opinión.

Benedicto XVI

Un teólogo notable terminó enfrentado niveles y redes de corrupción en el Vaticano cuyo manejo lo sobrepasó, aún cuando estuvo en oposición.

Ricardo Chica
POR:
Ricardo Chica
enero 19 de 2023
2023-01-19 09:14 p. m.
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Tal y como la celebró Francisco la de Benedicto fue una vida al servicio del evangelio y de la Iglesia.

Pero también él fue una influencia retardataria en aspectos claves para la evolución de ésta.

Un teólogo notable terminó enfrentado niveles y redes de corrupción en el Vaticano cuyo manejo lo sobrepasó, aún cuando continuó ejerciendo su influencia en oposición a las reformas de Francisco.

Basta con enumerar su papel en cuatro de los aspectos más polémicos que enfrenta la iglesia.

Primero, el horror de la pedofilia, con el manejo cómplice, criminal e inhumano contra las víctimas que le dio la jerarquía católica: como obispo de Múnich protegió a un sacerdote pedófilo; como prefecto de la congregación de la doctrina de la fe (gran inquisidor) impuso secreto so pena de excomunión sobre información pertinente (lo que dificultó los procesos civiles y las denuncias en los medios que destaparon la podredumbre ocultada); cuando reaccionó indignándose profundamente por el sacrilegio contra las ordenes sagradas no mencionó siquiera a las víctimas; y su diagnóstico fue que era un problema de falta de fe (nada que ver con la disciplina del celibato, ni con el poder ejercido por los eclesiásticos sobre las conciencias).

Segundo, como el denominado rottweiler de JPII persiguió inmisericordemente a los teólogos de la liberación (expulsó del sacerdocio y prohibió enseñar al menos a un centenar) colaborándole en la destrucción de la iglesia popular en Latinoamérica, acusándola de comunista porque usaba análisis marxista de la escandalosa realidad social latinoamericana; cuando ellos lo que hicieron fue llevar a la practica la declaración de Celam Medellín de manera que su defensa por Helder Cámara no puede ser más adecuada: si yo le doy alimentos a los pobres dicen que soy un santo, cuando pregunto por qué ellos no tienen alimentos me llaman comunista.

Desde luego en estos dos aspectos Ratzinger seguía las directrices de JPII quien incluso protegía al tenebroso Maciel y violentó a sacerdotes cono Ernesto Cardenal por intervenir en política cuando él lo hizo abiertamente en Nicaragua y en Polonia, en ambos casos en colaboración con la CIA.

El tercer aspecto fue el sacerdocio de casados y de mujeres, en un contexto en el cual la mera consideración de las decenas de millones de fieles carentes de atención ministerial (así como en el primer caso del problema de la disciplina del celibato) llevaría a abrir puertas que han estado cerradas sin ningún fundamento ni teológico ni bíblico ni histórico.

En el segundo caso sus declaraciones de que la mujer en la iglesia debía era callar y servir, y su denodado apoyo y defensa de Ordenatio Sacerdotalis (el decreto de JPII prohibiendo la ordenación de mujeres) no dejan la menor duda sobre sus atávicas convicciones.

Cuarto, la reincorporación de la Societa Pio X del Ultraconservador cardenal Lefebre rescindiendo la excomunión de sus líderes (entre los que se cuentan holocaust deniers) y restaurando el rito tridentino, ilustran su violenta reversión en materia de doctrina conciliar, creando así un problema de gravedad cismática para Francisco.

RICARDO CHICA
Consultor en desarrollo económico

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