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Ricardo Chica
Columnista

La salida de la crisis

Las previsiones son optimistas para 2022, pero inestabilidad en el corto plazo, e histéresis en el largo, moderan ese optimismo.

Ricardo Chica
POR:
Ricardo Chica
diciembre 20 de 2021
2021-12-20 09:29 p. m.
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El consenso entre muchos analistas de que el país atraviesa por la más grave crisis económica política y social de las últimas cinco décadas se refleja en que 88% de la población cree que el país va mal (analizado por E Lora, La República) y fenómenos como la fila de personas que buscan un pasaporte para irse. La crisis económica es desde luego mayormente atribuible a la pandemia, pero debilidades en la implementación de las medidas de alivio han limitado su alcance/efecto. Una reversión de los logros en materia de pobreza/informalidad (que duplica las tasas de Uruguay, Costa Rica, y Chile) con deterioro del empleo, han acompañado al freno en el crecimiento (estancado por año y medio de Dic/19-Jun/21). 

Las previsiones son optimistas para 2022, pero inestabilidad en el corto plazo, e histéresis en el largo, moderan ese optimismo. Y en lo político, el país se está asemejando en su polarización al quiebre en la sociedad chilena alrededor de Pinochet, acá alrededor de Uribe.

El Outlook 2021 (Ocde, Cepal CAF) ha puesto de presente la magnitud del reto para el continente, identificándolo como el de mayor impacto socioeconómico de la pandemia y señalando como el producto per cápita no regresará al nivel prepandemia sino hasta 2023-24. Su planteamiento para salir de la trampa de baja productividad, desigualdad y vulnerabilidad social, y debilidad institucional, es interesante en dos sentidos. Primero, el énfasis en la política social (protección y servicios sociales) frente a lo fiscal y al desarrollo productivo: el fiscal, enfatizando una secuencia balanceada gasto-impuestos-endeudamiento; y el productivo señalando a creación de trabajos formales, y trasformación de la estructura productiva, mejorando las capacidades, fomentando la innovación; y mediante su diversificación a sectores menos recursos- intensivos e integración de la región en cadenas de valor y de las pymes. Y segundo, la necesidad, destacada por las recientes explosiones sociales, de renovar el contrato social para mejorar el bienestar y la participación ciudadana. Lo opuesto a la situación colombiana en la que la coalición de gobierno tiene bloqueada cualquier otra influencia incluyendo esos manifestantes.

Que las crisis ofrecen oportunidades es un lugar común. Interesante, mutatis mutandis, en ese sentido, la postguerra en UK cuando Churchill fue sacado por los votantes que favorecieron el programa de reformas (construyendo el estado de bienestar) propuesto por Labour (rechazaron su extremismo asemejándolo a la Gestapo).

Similarmente el país quiere adelantar una reforma social y política que responda a las urgentes necesidades de pauperizados/pobres y revierta el severo deterioro de las instituciones democráticas y las libertades políticas. Pero planteamientos como los de centro/centroizquierda/izquierda vienen siendo bloqueados por la coalición de gobierno liderada por el también extremista Uribe (denominando a algunos neocomunistas). ¿Podrán articularse las condiciones para la salida de la crisis?

RICARDO CHICA 
Investigador Desarrollo Económico

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