Ricardo Chica
Columnista

Que pague la industria

Lo que se necesita son diálogos nacionales efectivos y no efectistas, lo cual requiere el proceso político que logran frustrar de entrada.

Ricardo Chica
POR:
Ricardo Chica
junio 11 de 2021
2021-06-09 08:30 p. m.
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La preocupación por la pandemia y efectos del largo plazo de por secuelas de la infección por covid-19, y del peso sobre los sistemas de salud que ese impacto generará, ha ocultado el impacto de la otra pandemia causada por el excesivo consumo de azúcar y carbohidratos simples refinados: obesidad (acumulación de grasa)/desarreglo metabólico, resistencia a la insulina/diabetes2, proceso inflamatorio/ stress oxidativo y acumulación de grasa generalizado; y el paralelo análogo causado por el consumo de carne roja, complicado éste por toxinas adicionales.

¿Y qué importancia tiene esto desde el punto de vista de la salud pública? Que estos procesos de desarreglo metabólico e inflamación conducen a las enfermedades que están afectando más gravemente a los adultos mayores: problemas vasculares cardiacos y cerebrales, cáncer, Alzheimer y otras complicaciones derivadas de la diabetes como problemas renales.

En el caso del azúcar (incluidos los carbohidratos simples) la cadena causal enunciada que arranca con el absurdo nivel de su consumo en bebidas y alimentos procesados es ya un hecho científicamente establecido (tan claro como las cadenas que se inician en el consumo del tabaco y de la carne); un proceso conducente a estas dolencias crónicas que pesan enormemente sobre las finanzas tanto de los sistemas de salud como de las familias.

Como lo enunciaba el título de una conferencia de un experto: ‘Muerto por azúcar’. Lo lógico es imponer sobretasas no solo a las bebidas azucaradas sino a todos los alimentos procesados que hacen el mismo daño. Y en caso de la carne a su variado impacto sobre la salud (colesterol, hormonas, bacterias, antibióticos, ácido úrico) se suman los desbastadores costos ambientales.

Pero como dice Stiglitz refiriéndose al lobbying del sector financiero, la plata manda, y en el caso americano la industria agrícola/alimentos adelanta uno más intenso que éste y el del sector energético (lograron que la pizza sea clasificada como vegetales para que sea incluida en la alimentación escolar).

Y una publicidad intensiva complementa el carácter adictivo de los altos contenidos de azúcar y carbohidratos refinados, los cuales desplazan carbohidratos complejos que contienen fibra tan crítica para la alimentación de la bacteria intestinal que nos protege.

Además, muchos de los centros de investigación son financiados para producir estudios con resultados sesgados contraevidentes (extendido a la carne y los lácteos).

Las sobretasas si reducen su consumo. Y una caída en éste incluso puede llegar a revertir la secuencia enunciada inicialmente, favoreciendo un reseteo metabólico que conduce a menos insulina y resistencia a ésta (diabetes2), además de transformación de grasas (adelgazamiento) en ketones que reemplazan la glucosa como fuente de energía celular, como parte de un proceso de desintoxicación; simplemente consumiendo menos azúcar….

Ricardo Chica
Investigador Desarrollo Económico

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