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Ricardo Chica
Análisis

Vacunarme o no vacunarme, 'that is the question'

Vacunarse, como en usar tapabocas y guardar distancia, eficacia y bien común dominan (en el trípode de Keynes) libertad.

Ricardo Chica
POR:
Ricardo Chica
marzo 10 de 2021
2021-03-10 03:02 p. m.
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Resuelto el debate en sus elementos inmunológicos y epidemiológicos, esta pregunta refiere al tema del conflicto ente la libertad de los individuos y el bien común. Las negativas a aplicarse la vacuna plantean un problema fundamental de filosofía política referente al concepto de libertad, del contrato social y de la sociedad civil.

Esquemáticamente, la escuela anglosajona (libertaria) define la libertad como libre albedrio (coloquialmente, hacer lo que me dé la gana), y la continental (racionalista) identifica libertad con racionalidad (hacer lo que me toca).

Esta distinción de la tradición filosófica medieval fue disuelta por el individualismo liberal de Hobbes/Locke/Hume definiendo a la segunda como el primero, y de los filósofos de la ilustración que extendieron tal individualismo de lo económico (esfera de la guerra de todos contra todos de Hobbes) a lo político, soportado en el contrato social, según el cual el individuo renuncia a algunas de sus libertades a cambio de que el estado lo proteja regulando las relaciones sociales en forma que favorezca al colectivo

La recuperación de la distinción se da en Kant y Hegel con el enaltecimiento de la libertad como ideal de la ilustración, en el marco de la racionalidad que la protege. Kant da a la contradicción entre autonomía y autoridad (como paladín ¡a la vez! de la libertad y del deber), la solución ética según la cual la sociedad civil como comunidad política es legitimada por la ética del deber moral; este determinado por lo universalmente racional del imperativo categórico: actúa en una forma que pueda ser norma para todos.

Esa determinación legitima esa sociedad, la cual se expresa a nivel político como obligatoriedad del contrato social, un fin en sí mismo, que el estado debe imponer, del cual los ciudadanos no tienen el derecho a sustraerse so pena de ponerse en peligro el Estado de Derecho; la ley (voluntad general) hace irrevocable tal autoridad, estando la obligatoriedad del contrato fundada en esa legitimidad ética de la sociedad civil.

Según Kant el hombre tiene un derecho innato a la libertad, así como el deber de entrar en una sociedad civil regida por ese contrato a fin de realizar y preservar esa libertad.

Hegel critica la idealización de la sociedad civil en Kant y su fusión con el estado al cual el la supedita, redefiniéndola como esfera del libre albedrio, de los intereses individuales y la competencia; mientras la libertad, como el trascender esos intereses como miembros, en su condición de ciudadanos, de una comunidad política soportada por el estado y sus leyes. Pero el punto es que la noción de Kant de sociedad civil, por oposición a la de Hegel de esfera de la competencia económica, ofrece una mejor fundamentación de los deberes del individuo para con ella.

En la tradición Lutero/kantiana de libertad de las conciencias/autonomía moral del sujeto, ésta esta intrínsecamente ligada a la responsabilidad acorde con la racionalidad del imperativo categórico (generalización de la regla de la regla de oro de Jesús); estando dicho sujeto protegido por su respetar la normatividad de la sociedad civil impuesta por el estado.

Al argumento libertario (llevado al extremo en la infantil noción de libertad del trumpista como la ausencia de gobierno) subyace una confusión entre responsabilidad y enajenación de la libertad desconociendo que las restricciones emergentes en la sociedad civil por el contrato social son (Locke/ Rousseau/Kant/Rawls) para la protección de y justicia para los ciudadanos.

La noción de que un orden que me proteja de una interacción dañina con y para los demás puede resultar en soluciones cooperativas que se traducen en que el colectivo este mejor gracias a que todos aceptamos las restricciones que impone ese orden, y que esa acción colectiva es una función básica del estado, es el pivote de cualquier gobernancia para el bien común.

Frente a esas libertades que destruyen la libertad, el problema de fondo es si el sujeto humano ejerce las capacidades de informarse, entender, juzgar y comprometerse que lo constituyen como tal; se trata del sujeto autónomo racional de Kant a Rawls, quien desarrollo el principio de que como personas racionales debemos aceptar un orden restringido por la justicia para poder vivir en una sociedad ordenada.

Vacunarse, como en usar tapabocas y guardar distancia, eficacia y bien común dominan (en el trípode de Keynes) libertad. Es actuar conforme a la normatividad racional establecida en la gran tradición racionalista/idealista occidental no como enajenante sino como garante de la libertad, base de todo funcionamiento social civilizado; es elemental respeto para con los demás.

Ricardo Chica
Investigador Desarrollo Economico
EconomicDevelopment consultant

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