Ricardo Rojas Parra

Una mirada hacia la Costa Caribe

Ricardo Rojas Parra
POR:
Ricardo Rojas Parra
abril 20 de 2014
2014-04-20 09:21 p.m.
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En la última década, la región caribe colombiana ha venido creciendo a tasas superiores a las registradas a nivel nacional.

Según cifras del Dane, entre el 2000 y el 2012, esta zona presentó un crecimiento promedio anual de 4,5 por ciento frente al 4,3 por ciento reportado para Colombia en igual periodo. Su privilegiada cercanía al mar, contar con tres de los puertos más importantes del país, tener a lo largo de su territorio 27 zonas francas y facilitar los trámites a la hora de hacer negocios y crear empresa han hecho de la Costa Caribe un destino atractivo para invertir y visitar por nacionales y extranjeros.

Y es que no son pocos los que, buscando beneficiarse de los acuerdos comerciales vigentes y de las exenciones tributarias otorgadas por invertir en zonas francas, han decidido establecerse y/o exportar desde dicha región.

De hecho, del total de las empresas constituidas en el 2012 en Colombia, alrededor de 16,2 por ciento lo hicieron en la Costa Atlántica y el 41,6 por ciento de las exportaciones no tradicionales para ese mismo año se originaron en esa parte del país.

Igualmente, cada vez son más las personas que eligen como sitio turístico el caribe colombiano. De cada 100 viajeros internacionales que pasan por control migratorio, más de 20 se dirigen hacia la región. La gran riqueza natural, cultural e histórica así como el amplio portafolio de actividades encaminadas al ocio o a los negocios, han consolidado al sector hotelero y comercial como una de las actividades económicas que mayor valor agregado genera en la zona.

Algo similar ha venido ocurriendo con la industria de la construcción, pues, a fin de dar respuesta a todo ese auge económico, su crecimiento en la región durante los últimos años ha superado el umbral de los dos dígitos, alcanzando un 11,9 por ciento. El aumento de los permisos de construcción de Vivienda de Interés Social (VIS), la edificación de grandes centros comerciales y complejos hoteleros que intentan satisfacer la demanda de locales y turistas son la prueba que ratifica el buen momento por el que está atravesando la región Atlántica.

Vale la pena mencionar que, si bien Barranquilla, Santa Marta y Cartagena han sido las tres capitales que mayor valorización y desarrollo han tenido en el área costera, la tendencia ha sido generalizada a lo largo del caribe nacional y el progreso también ha favorecido a los demás centros poblacionales.
La necesidad de aprovechar sus potencialidades y ventajas competitivas han presionado para que ciudades como Riohacha, Valledupar y Sincelejo destinen importantes recursos a mejorar su infraestructura vial y de servicios.

La apuesta ahora debe seguir siendo aumentar la conectividad con el interior del país para hacer rentable el transporte de insumos y productos finales para los empresarios. De esa manera, el vuelco hacia la región Caribe será aún mayor y la dinámica que hoy la caracteriza tendrá otro factor más que la sustente.

 

Ricardo Rojas Parra

Economista - Profesor universitario
riropa@gmail.com

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