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Ricardo Santamaría
Columnista

Buen debate sobre drogas

En Colombia la cuestión del narcotráfico y las drogas ilícitas tiene que ver directa y prioritariamente con el conflicto.

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
septiembre 27 de 2021
2021-09-27 08:00 p. m.
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La semana pasada a instancias del Cesed, Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas de la U. de los Andes, se realizó un interesante conversatorio de precandidatos presidenciales sobre la política de drogas.

Lo vi por Youtube y me pareció excelente. Preguntas relevantes, respuestas cortas, dinámico.

Coincidió que esa semana publiqué en este mismo espacio una columna titulada Si, Legalizar donde, entre otras cosas decía que “hasta ahora, los candidatos y precandidatos a la presidencia, no han abordado el tema”. Pues gracias a Uniandes, se abrió la discusión. Mis impresiones del conversatorio son estas.

La mayoría de los precandidatos hablan de temas que son importantes, como el peligro de las drogas para los niños o si la destrucción de los cultivos de coca se debe hacer manualmente o por aspersión, pero que no representan el asunto más urgente del narcotráfico y la política de drogas: Arrebatarle a los criminales el mercado de la coca y la marihuana que es de ellos gracias a la prohibición, y dejar de considerar este problema como un asunto de seguridad nacional para tratarlo como tema de salud pública.

En concreto: en Colombia la cuestión del narcotráfico y las drogas ilícitas tiene que ver directa y prioritariamente con el conflicto. Por más de cinco décadas ha alimentado a guerrillas y paramilitares que encontraron en el negocio ilegal, la forma de financiar enormes aparatos de guerra y terrorismo.

Asesinatos, masacres, magnicidios, desplazamientos y millones de víctimas son las consecuencias de este flagelo. Además, el narcotráfico ha llevado la corrupción a casi todas las instancias del poder público y a muchos campos del sector privado. Violencia y corrupción son sinónimos de narcotráfico en Colombia.

Ante este panorama el aspecto urgente y prioritario de la política de drogas es si continuamos o no con la guerra contra las drogas que ya cumplió 50 años en el mundo y hoy, aceptado por todos, es un fracaso; o, por el contrario, si se abren caminos alternativos como la reglamentación, regulación y legalización de este mercado y drogas.

Y cabe una aclaración: legalización y reglamentación para que haya menos consumo. Para atender a los adictos y tratar de sacarlos de ese infierno. Varios precandidatos dijeron que el tema de la legalización es internacional y que Colombia no puede iniciar este camino en solitario.

No es así. Eso es condenar al país a que en 20 años no se haga nada y dejar nuestro destino en manos de las potencias como EE. UU., China o Rusia.

Ninguno mencionó el proyecto de ley que cursa en el Congreso, elaborado por el Senador, Iván Marulanda y otros, que es un camino razonable para la legalización donde el Estado compra toda la cosecha de coca, destruye la mayoría y una pequeña porción queda en manos de las comunidades ancestrales y los usos medicinales y comerciales de la coca.

Si no aterrizamos este debate en el tema central que es la posible legalización, no podremos cerrar la página del conflicto interno y seguiremos sin darle solución real a este problema.

Ricardo Santamaría
Analista

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