Ricardo Santamaría
columnista

Coronavirus y consciencia

Somos interdependientes y cada uno es responsable no solo de si mismo y su familia, sino del prójimo, el planeta y todos los seres vivos. 

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
marzo 16 de 2020
2020-03-16 09:54 p.m.
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Somos muchos los que creemos que detrás del coronavirus hay unas enseñanzas profundas para la humanidad. Pero es necesario ver más allá del miedo. Sentir y reflexionar mas allá del bombardeo de noticas que nos llenan de pánico e incertidumbre. Hay que ser selectivos y tomar distancia de tanta información para asimilar lo que esta crisis nos trae. Aquí va mi selección de enseñanzas (Hasta ahora).

Todos estamos unidos. Los seres humanos que habitamos en el planeta tierra, sin excepción, estamos interconectados. Lo que pasa en China importa en Colombia. Lo que sucede en Europa impacta en América. La Amazonía es asunto de todos. Como dice la canción de Bon Jovi, “Nobody is an island” (Nadie es una isla). Las fronteras son una ilusión. Nada más ridículo que construir muros entre países.

Somos vulnerables. Todo ese poderío militar o económico que países y personas muestran, nada puede hacer frente a un virus invisible. No somos tan poderosos como creemos. El mundo parece estar en jaque. Es hora de la humildad.

Todos somos iguales. Frente a la enfermedad o a la adversidad, no hay distinciones. Le llega por igual a ricos o pobres, jóvenes o viejos, hombres o mujeres, felices o tristes, blancos o negros. A países ricos o pobres.

Cada ser humano debe ser responsable de si mismo, mas allá de que las autoridades lo controlen o no. Y no solo para cuidarse y permanecer sano, sino que al ser responsables, protegemos y salvamos a los demás. Hay que hacer lo correcto, así nadie nos mire.

La solidaridad importa. Nos necesitamos unos a otros. Para cuidar a los enfermos, es necesario que la mayoría esté bien. Ayudar al otro, es un asunto de vida o muerte para todos.

El aislamiento obligado en el que hoy vivimos, es un buen momento para reflexionar y empezar a construir un nuevo modelo de relaciones entre los seres humanos, sabiendo que compartimos la misma casa, nuestro planeta Tierra, y que no hay otro. Debemos cuidarlo y cuidarnos. Debemos ser empáticos.

Quizás esta crisis del coranovirus nos ayude a tomar consciencia sobre algunos de los asuntos fundamentales de la humanidad. Y no es que estemos descubriendo todo esto.

Lo sabemos, pero rápidamente lo olvidamos. Vivimos como si fuéramos una isla, como si lo que le ocurriera al vecino o al colega de trabajo no fuera con nosotros, como si todo lo que hoy tenemos siempre va a estar ahí, como si entretenernos o estar ocupados fuera la meta.

Si queremos sobrevivir, nadie puede ser ajeno a la suerte del otro, ni siquiera al hecho de que hace poco murieron millones de animales en Australia. Este momento puede contribuir a ponerle fin a esa vida loca de consumir, consumir y consumir sin freno. De primero yo, segundo yo y tercero yo y que a los demás se los lleve el diablo. Es una hora decisiva para integrar estas verdades y evolucionar.

Somos interdependientes y cada uno es responsable no solo de sí mismo y su familia, sino del prójimo, el planeta y todos los seres vivos.

Ricardo Santamaría
Escritor y analista
risasa1960@gmail.com

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