Ricardo Santamaría
columnista

Cuatro años de la paz

Si consolidamos la paz y la reconciliación en todo el territorio nacional, el progreso y la reactivación económica llegarán mas rápido.

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
septiembre 28 de 2020
2020-09-28 10:06 p. m.
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Dirán que soy un optimista exagerado. Quizás. Lo soy, pero consciente. Y con buenas experiencias, producto de mi trabajo de campo y mi observación de los hechos y las personas.

Hace dos años, el Presidente Duque tuvo una oportunidad histórica: Proyectar y catapultar su gobierno a partir de la paz con las FARC que se le entregó en bandeja de plata. El mundo entero, -La ONU, Unión Europea, USA, América Latina en bloque, Suráfrica, muchos ricos de varias nacionalidades- el mundo entero, repito, sin excepción, estaba listo a respaldar y ayudar a Colombia en su empeño de paz, porque era y es, una de las mayores esperanzas de nuestro tiempo en un planeta convulsionado y radicalizado. Lo que Colombia habría ganado con esa variedad de poderosas ayudas e inversiones! Pero el Presidente, su partido y su jefe político, decidieron tomar otro camino.

La pregunta es: ¿Hoy, dos años después, este momento para la paz de Colombia se perdió? Y mi respuesta es: No. Sigue vivo y vigente. La paz no se construye en años sino en décadas. La reconciliación toma tiempo. Incluso sigue vigente para el Gobierno.

Por fortuna, los acuerdos quedaron blindados constitucionalmente y la Jurisdicción Especial para la Paz y la Comisión de la Verdad, instituciones claves para la reconciliación, han seguido operando, al igual que algunos proyectos del postconflicto.
Ahora bien. La pandemia cambió por completo el escenario del país y el mundo. Pero la paz sigue siendo prioridad porque gracias a ella podremos reactivar sectores claves como el turismo, pero sobre todo, podremos darle la oportunidad a millones de colombianos, de campesinos, de rehacer sus vidas y lograr el sustento de sus familias sin las preocupaciones angustiosas de la violencia. Para ello hay que tomar medidas audaces. La primera y mas urgente, arrebatarle el mercado de las drogas ilícitas a los criminales de toda denominación. Acabar con la prohibición, gracias a la cual se enriquecen los narcotraficantes, no importa como se llamen.

Tenemos un buen antecedente que es el mercado legal que funciona en Colombia y el mundo de la marihuana medicinal y, en algunos países, de la recreativa. El Senador independiente Juan Manuel Galán lideró en el Congreso la aprobación del proyecto que hoy es ley, que le abrió paso a la producción legal de Marihuana con fines medicinales. No solo acabó con el mercado ilegal de esta planta, sino que en los próximos años va a representar un significativo renglón de la producción agropecuaria del país. Una gana-gana para todos.

No podemos seguir amarrados eternamente a la fracasada guerra contra la coca, solo porque así lo dicta Estados Unidos. La pandemia del Covid-19 no la vamos a superar con medidas paliativas. Si consolidamos la paz y la reconciliación en todo el territorio nacional, el progreso y la reactivación económica llegarán mas rápido.

En medio de la violencia, financiada por el narcotráfico, seguiremos en ese circulo vicioso de conflicto, víctimas y pobreza. Pero para esto se necesita un gobierno y un Presidente independiente e innovador. Un líder que esté por fuera de la polarización. Será el que elegiremos en 2022. El juego está abierto.

Ricardo Santamaría
Escritor y analista
risasa1960@gmail.com

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