Ricardo Santamaría

En defensa de 'María Mulata'

Esa y no otra es la razón que explica por qué quieren sacarla de la alcaldía de Cartagena. Es un bur

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
julio 31 de 2008
2008-07-31 09:19 p.m.
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Me encuentro entre los cachacos amantes de Cartagena. En muchos sentidos -sin quitarles méritos a otras que también lo tienen- esta ciudad es la capital alterna de Colombia. Es emblema de nuestra cultura, nuestro pueblo y nuestros mejores valores.
Su alcaldesa actual, Judith Pinedo, conocida y reconocida por ella misma como 'María Mulata' (así firmaba sus columnas en El Universal de Cartagena y así la llaman sus conciudadanos) es una gobernante popular.

Su trayectoria política no ha sido dentro de los partidos tradicionales, ni mucho menos dentro del clientelismo que ha dominado la escena en la ciudad.

Por años ha trabajado en los barrios, con las comunidades, con las ONG y con proyectos culturales de académicos, artistas y escritores.

¿Es de izquierda? Yo no podría decirlo. Sin duda alguna no es de derecha, pero nunca la he visto como una dirigente nacida de una ideología o un grupo político.

Sus reivindicaciones, su discurso y su proyecto de desarrollo para Cartagena, nacen de vivir la ciudad, de recorrerla por años, de trabajar por igual con comunidades pobres o con empresarios exitosos.

Su propuesta política, en mi sentir, no es contestataria. El lema de la campaña que la llevó a la alcaldía "Por una sola Cartagena" resume, perfectamente, su pensamiento. Es, por un lado, un grito por la igualdad y las reivindicaciones sociales, pero también un llamado sereno a la cooperación, la solidaridad, el trabajo conjunto de todos los cartageneros sin distingo alguno. Su discurso es constructivo, su talante de gobernante se orienta a los resultados, a resolver los problemas y no a dar peleas innecesarias.

Pero lo que sí representa sin duda 'María Mulata', y lo hace de frente, es un desafío a la clase política tradicional de Cartagena. A los políticos y personas -digo yo- que por años han hecho de la administración de la ciudad su feudo particular para repartir a su antojo puestos, contratos y favores.

Es un desafío a los que ven el poder como un premio para ser repartido, como un punto de llegada, y no como una inmensa responsabilidad para transformar la dura realidad en que se debate la ciudad. Realidad de turismo, pero también de prostitución; realidad de grandes inversiones en industria y construcción, pero también de barrios enteros sin servicios públicos y sin viviendas dignas.

Esa y no otra es la razón que explica por qué quieren sacarla de su cargo. Lo que se han inventado para decir que está inhabilitada para ser la alcaldesa popular de Cartagena, es un burdo montaje para tratar de recuperar por la vía jurídica, lo que perdieron en franca lid en las pasadas elecciones. Ya lo habían tratado de hacer sin éxito antes de la elección, y hoy lo repiten sin vergüenza alguna.

Sin embargo, como ya va quedando claro, los que están detrás de esta jugada político-jurídica no van a lograr nada distinto que fortalecer a Mariamulata y a su alcaldía popular. Y no por la respuesta de ella, que ha sido justa y respetuosa, sino por la respuesta de los cartageneros residentes y de corazón como yo.
En muchos sentidos 'María Mulata' representa la nueva política colombiana. Pragmatismo antes que ideología. Propuestas y no ataques vacíos. Convocatoria a todos los sectores sociales.

Su alcaldía es una esperanza de cambio y transformación.

Esperanza para unir a los cartageneros y que se sientan orgullosos no solamente de su ciudad, su cultura y su tradición, lo que ya ocurre, sino también de sus gobernantes.

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