Ricardo Santamaría
columnista

El ‘Montechico’ de Ernesto

El gran desafío que enfrenta hoy Colombia por encima de proyectos, leyes o ideologías, es un cambio de conciencia para vivir distinto.

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
abril 04 de 2019
2019-04-04 09:10 p.m.
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La inspiración para escribir este artículo me la dio Miguel Silva, quién el pasado 17 de febrero publicó un artículo en el diario El Tiempo, de página completa, titulado ‘Ernesto Jiménez, un gigante de la arquitectura’, a propósito del fallecimiento de este gran colombiano.

Mientras lo leía, recordé que hace un par de años, un fin de semana que estaba en Barichara (Santander), Ernesto me invitó a su casa en compañía de su hija Ángela y me habló con pasión y detalle del proyecto que, en ese entonces, lideraba llamado ‘Montechico’. Desde ahí, pensé en escribir sobre el tema y hoy, por fin, puedo hacerlo y saldar, públicamente, esta deuda de cariño y admiración con el ‘Negro’ Jimenez y su muy inspirador ‘Montechico’.

Voy a empezar por la conclusión: si cada municipio de Colombia tuviera un ‘Montechico’, la paz y la reconciliación de Colombia la estaríamos construyendo con mayor impulso.

Un área –25 hectáreas– donde conviven los actores y aspectos que integran una comunidad: educación, entretenimiento, cultura, artes y oficios, comercio, mercado campesino, deporte, salud. Un espacio creado por las propias comunidades, de acuerdo a sus necesidades y preferencias, que en el fondo se convierte en un nuevo modelo de convivencia urbana y rural. Pequeñas ciudades modelo para un nuevo país. Así lo entendí yo.

Lo que más me impresionó en ese momento al escuchar a Jiménez, es que ya no hablaba como arquitecto –que lo era, y muy reconocido–, sino como ser humano, como colombiano, donde el eje de su propuesta era la gente, las personas de carne y hueso, y su motivación la convivencia armónica y el progreso. Lo de menos era el diseño de todo lo que se podría construir en ese terreno, sino el uso que se le daría y el impacto que tendría en la convivencia de la comunidad.

Si algún empresario, ONG, entidad pública o de cooperación se encuentra con ‘Montechico’, no duden en entenderlo y valorarlo.

El gran desafío que enfrenta hoy Colombia por encima de proyectos, leyes o ideologías, es un cambio de consciencia para vivir distinto. Un cambio en la manera de relacionarnos y convivir. Una transformación individual que se convierta en colectiva. Poder crear y sostener un entorno social, en el cual la diversidad sea una oportunidad y no un problema. Donde el perdón nos permita pasar la página y crear un presente y un futuro de progreso, aun en medio de las diferencias.

Algo que me inspiró de esa conversación que tuve con Ernesto Jiménez en Barichara, fue ver a un hombre exitoso profesionalmente, que entendía que todo el sentido de lo que hacía y podía seguir haciendo, no eran los ladrillos y las construcciones, sino las personas. Por eso, su legado es social más que material. Y es grande. Sus hijos, liderados en este caso por Ángela, también arquitecta, continúan comprometidos con ‘Montechico’, y hoy los aliados crecen. Abrazo a su esposa y toda su familia.

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