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Ricardo Santamaría

El ritmo de la campaña

En las campañas de los tres candidatos que lideran las encuestas se nota una tendencia hacia los mensajes negativos.

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
abril 25 de 2022
2022-04-25 08:00 p. m.
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Cada campaña presidencial, que en Colombia ocurre cada cuatro años, tiene su propio ritmo. Si fuéramos a calificar la que hoy vivimos, diríamos, que es una llena de sobresaltos.

Empecemos por el Presidente Duque. Comparto plenamente lo dicho por el Profesor Rodrigo Uprimny, en columna titulada Elecciones sin Jefe de Estado. Las reiteradas intervenciones suyas comentando y rechazando las propuestas de un candidato a la presidencia, rompen una tradición colombiana en la que el primer mandatario se mantenía al margen del debate electoral.

Más allá de la prohibición constitucional que obliga al Jefe de Estado a ser imparcial, mi interpretación de estos episodios es que al que mas benefician estas intervenciones es a Petro porque, de un lado lo gradúa de principal opositor al gobierno y sus políticas, y otro, lo hace ver como víctima de la férrea postura oficial. Y de paso, se constituye en mal ejemplo para otros funcionarios que, abierta y públicamente, rechazan las actuaciones del candidato del Pacto Histórico y hoy se sienten habilitados para rechazar sus propuestas.

Pero el mayor sobresalto que hoy se siente en la campaña viene por el lado de la Registraduría. El manejo de las pasadas elecciones de congreso y consultas partidistas, dejó muchas y fundamentales dudas sobre el manejo profesional y adecuado de la entidad. No se ven soluciones a esta grave situación. ¿Quién responde? Nadie. Y así nos vamos a una elección presidencial a dos vueltas, quizás con márgenes cerrados en la competencia. Se avecina un enorme problema.

Y en las campañas de los tres candidatos que lideran las encuestas se nota una tendencia hacia los mensajes negativos: En vez de repicar las propuestas de cada uno, se atacan, con verdades o en ocasiones con mentiras, entre ellos. Esto confunde a los electores. Por ese camino, aumentará la abstención electoral de muchos ciudadanos que al final les parece que todos son iguales y que no vale la pena respaldar a ninguno. Una campaña embarrada, enloda a todos. Nadie se salva.

El que logre elevarse por encima de la confusión de los ataques y señalamientos, será el que conquiste el voto de opinión. Más que mostrar propuestas, que por supuesto son necesarias, cada candidato tiene que mostrar cual es su causa fundamental. Una que llegue al corazón de los votantes. Apelar a la esperanza y no al miedo. Ese es el desafío que hoy tienen los candidatos en una campaña marcada por los sobresaltos.

Los colombianos nos merecemos un Presidente que elijamos por convicción. ¿Es mucho pedir? Queda un mes de campaña para la primera vuelta y todavía es posible que los candidatos impriman ese nuevo ritmo de campaña en que podamos votar por una cruzada trascendente para Colombia.

RICARDO SANTAMARÍA
Analista

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