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Ricardo Santamaría
Columnista

Los tres mundos

El camino sostenible para la recuperación del planeta se convierte en una promesa que no suena creíble ni seria.

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
noviembre 08 de 2021
2021-11-08 10:42 p. m.
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Las noticias que inundan los medios de comunicación y las redes sociales sobre la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP26) celebrada en Glasgow, Reino Unido, desde la semana pasada, dejó al descubierto los tres mundos en los cuales se desarrolla: el de los jefes de estado y autoridades ambientales del mundo que atienden la conferencia; el de los activistas que por miles se reúnen cada día en las calles para manifestarse y protestar; y el otro, el del consumo desenfrenado e inconsciente de la humanidad, representado dramáticamente por las imágenes de los 400 aviones privados en los cuales arribaron la mayoría de las delegaciones oficiales a la cita histórica.

Son mundos contrapuestos que pareciera que ni se hablan, ni se conocen. Los jefes de estado por un lado, haciendo compromisos para ser cumplidos en los años 2030 y 2050, cuando todos los que están firmado seguramente ya no estarán en el poder y algunos de ellos, dada su edad, ya habrán muerto.

Nos queda el sinsabor de que en la cumbre no sean protagonista otros actores de primer orden en las soluciones, como las grandes empresas privadas o las ONG que investigan, reportan o tienen proyectos fundamentales en estos temas. No se dice por ejemplo, o no aparece en las noticias de la cumbre, cuales son las metas anuales y las alianzas y compromisos necesarios para que en 30 años cada país cumpla las metas propuestas. El camino sostenible para la recuperación del planeta se convierte en una promesa que no suena creíble ni seria.

Y los miles activistas en las calles, donde sobresale la hoy adolescente sueca Greta Thundeberg, que al unísono hablan del fracaso de esta reunión, donde sobresalen, según ellos, las mentiras, el cinismo, las fórmulas fracasadas de siempre y ninguna medida drástica e inmediata que ofrezca a la humanidad esperanza y un camino cierto de recuperación a los urgentísimos desafíos del clima y la preservación de la naturaleza y las especies.

Y por otro lado, la total falta de coherencia de las delegaciones oficiales que todas llegan en sus aviones privados, mostrando con los hechos lo contrario que dicen con las palabras, ya que uno de los mayores contaminantes del aire es la gasolina de los aviones, y dejando al descubierto la falta de coherencia de ellos y de la mayoría de la humanidad que aún no toma consciencia de que el problema esta en el consumo desenfrenado y sin límites en el cual todos estamos inmersos. Lo que dicen que hay que hacer y lo que hacen a diario, son totalmente opuestos y así vamos todos con los ojos cerrados directo al precipicio.

Hasta tanto estos tres mundos no se reconozcan, se hablen, se comprendan e impulsen metas comunes, seguiremos en un camino sin retorno hacia el desastre del planeta. No solo se necesitan medidas urgentes, sino comportamientos conscientes y comunes en los cuales todos nos identifiquemos. Empezando por los líderes mundiales que son muy buenos para hablar y firmar, pero no para hacer y dar ejemplo.

Ricardo Santamaría
Analista

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