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Ricardo Santamaría

Paz y narcotráfico

Ojalá el nuevo Presidente y Canciller entiendan que paz y legalización de las drogas están relacionadas.

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
agosto 02 de 2022
2022-08-02 12:00 a. m.
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La paz total de Petro, o cualquier otra que se haga en Colombia, siempre se enfrenta al mismo desafío: Mientras haya narcotráfico, habrá conflicto. Mientras exista el narcotráfico, todos los esfuerzos de paz, con las guerrillas o grupos de cualquier denominación, serán importantes pero parciales. Las disidencias de las Farc, que desertaron deslealmente del acuerdo con el Gobierno Santos, regresaron a la violencia financiadas por el narcotráfico. Ahí están.

Ha sido el narcotráfico a los largo de las ultimas cinco décadas la gasolina del conflicto. Ha financiado guerrillas, paramilitares y todos los grupos criminales que han surgido en Colombia llámense Clan del Gofo o Bacrim, de cualquier ideología o sin ella.

Ahora bien, sobre el narcotráfico hay dos verdades: Una, la guerra contra las drogas es un fracaso tanto en Colombia como en el mundo y dos, se requiere una nueva política cuya prioridad sea la salud pública y no la prohibición. Esto es, una política que incorpore elementos de regulación y legalización, además de la persecución a los criminales y terroristas.

Y la pregunta que surge es si un gobierno de Colombia puede, en solitario, para no esperar un acuerdo internacional en la ONU o la OEA, desarrollar una política con alguna modalidad de legalización de la droga que acabe con la prohibición y por ende, con las millonarias ganancias del negocio que quedan en manos de los criminales. Teniendo en cuenta que esta -la legalización o regulación- es la única solución real al narcotráfico.

La respuesta es si. Hace dos años se presentó al congreso un novedoso proyecto de ley, que fue archivado sin mayor discusión, que proponía lo siguiente: El Estado colombiano compra la totalidad de la cosecha de coca en Colombia y la destina para cuatro fines.

Para las comunidades ancestrales que usan la hoja de coca, para fines comerciales legales, para un programa de adictos manejado por el ministerio de Salud que produce cocaína de alta calidad y la mayoría, el 85 por ciento de esa cosecha, la destruye. La quema. Y cada año se inicia un proceso de reducción de los cultivos de coca y de los adictos a la cocaína. Una propuesta como esta tiene el potencial de acabar con el narcotráfico en pocos años. ¿Difícil de aplicar? Si, muy difícil. Pero muestra que hay más opciones que solo la guerra. Esa es la discusión que tenemos que dar. ¿Qué opciones tenemos?

Con esto, más una negociación con el ELN y un sometimiento a la justicia de los demás grupos, si se puede acercar al sueño de una paz total. Solamente acabando con la prohibición de las drogas, se acabará el narcotráfico. El camino de solo guerra está agotado. Ojalá el nuevo Presidente y Canciller entiendan que paz y legalización de las drogas están relacionadas. De otra forma, será una paz parcial. Si quieren hacer una cancillería de paz, este tema no se puede dejar de lado.

Ricardo Santamaría
Analista

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