Ricardo Santamaría
Columnista

Polarización: camino sin retorno

Solo el centro, y no la polarización, nos dará un lugar razonable y apropiado para transformar el presente y tener esperanza para el futuro. 

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
noviembre 09 de 2020
2020-11-09 08:48 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdc348cffa7.png

El papelón que está dando Donald Trump es mundial. Es una vergüenza nunca vista. Si su gobierno tenía un legado, con su comportamiento infantil y absurdo de estos días, acabó con el. Pero vamos a lo importante. ¿Qué enseñanzas deja esta elección del país mas poderoso del planeta?

La fundamental es que la polarización es un camino sin retorno. Trump deja un país roto, fracturado, con mucho odio e incertidumbre. Y lo hizo con el discurso del miedo. Miedo a los inmigrantes, socialistas, castrochavistas, gays. Un discurso lleno de falsedades y exageraciones, buscando, como ha ocurrido en Colombia, que la gente vote con rabia y no informada.

Llegó a decir, sin sonrojarse, en pleno discurso de aceptación de su reelección que “el plan de los demócratas conduciría a sobredosis, depresión, alcoholismo, suicidios, infartos y devastación económica”. Está entre comillas, porque es, palabra por palabra, lo que dijo.

La historia y el pueblo estadounidense tendrán que pasarle esta cuenta de cobro a Trump y a sus aliados republicanos. A la fecha, este partido no ha levantado una voz sensata frente a las locuras de este personaje.

Los que juegan deliberadamente a la polarización en Colombia, en las extremas izquierda o derecha, deben reflexionar y mirarse en el espejo de lo que pasó en Estados Unidos. Es una experiencia dramática y aterradora cuyas consecuencias apenas comienzan. Lo inmediato o recurrente puede ser violencia, pero lo de fondo es que crezca el rencor y el resentimiento y eso permee la vida económica y social del país. El alma misma de ese gran país.

Muchos electores colombianos como yo, ciudadanos sin partido y amantes de la paz, la diversidad y el progreso, ya tomamos la decisión de irnos por el centro en las próximas elecciones presidenciales de 2022.

Ni siquiera escucho el discurso de los radicales de ambos lados, sean de izquierda o derecha. Que griten solos. El miedo que pretenden sembrar, para erigirse como supuestos salvadores, no va a ser escuchado por mi, ni comentado, ni propagado.

Los voy a ignorar y me voy a enfocar a trabajar, como siempre lo he hecho, y a sumarme a un candidato de centro, equilibrado, sereno, que no se crea el salvador de la patria, sino un sencillo pero eficaz y honesto servidor público y agente de cambio. Que tenga el ego chiquito, controlado, no como el de Trump y algunos de por aquí, amigos o enemigos del gringo. Ese ego que convierte a los políticos en dictadores que solo se escuchan a si mismos porque, según ellos, siempre tienen la razón.

La pandemia centró al mundo en torno a lo esencial: el cuidado del medio ambiente, el calentamiento global, la salud de las personas y todo lo simple que nos aporta felicidad en lo cotidiano.

Nos encaminamos a una era donde lo esencial es la solidaridad entre los seres humanos y la cooperación entre naciones. Las fronteras desaparecen cuando el desafío es común. Nadie se salva solo. Y esto va para personas y países. Solamente el centro, y no la polarización, nos dará un lugar razonable y apropiado para transformar positivamente el presente y tener una esperanza para el futuro.

Ricardo Santamaría
Analista y escritor
risasa1960@gmail.com

Recomendados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes