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Ricardo Santamaría

Preguntas sobre paz total

Todos esperamos que los cambios que está liderando el Presidente a favor de los derechos humanos tengan éxito.

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
septiembre 13 de 2022
2022-09-13 01:10 a. m.
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Hay preguntas claves alrededor de la paz total propuesta por el Presidente Petro. La primera: Empezar una negociación con el ELN ofreciendo un cese al fuego bilateral, no parece ser estratégico para el gobierno. Desde los fallidos proceso de paz del Gobierno de Belisario Betancur, aprendimos que si el cese al fuego no tiene una expresión territorial y temporal, son un fracaso.

En Colombia sucede que las distintas violencias -narcotráfico, secuestro, conflicto político, terrorismo- están entrelazadas y son responsabilidad de distintos grupos y si el Estado da una orden general de cese al fuego, sin que ello esté delimitado en tiempo y territorio, es imposible manejar la situación y saber que grupo es responsable de tal o cual ataque o acción violenta.

En el caso de las Farc el cese al fuego vino al final del proceso cuando ya era claro que la guerrilla se desmovilizaría, haría dejación de las armas y conjuntamente se le respondería a las víctimas. En el caso del M-19 al final de los ochenta, el grueso del grupo armado se concentró en la pequeña zona de Santo Domingo Cauca mientras se desarrollaba la negociación. Pero un cese al fuego de arranque sin tener claro si el proceso se encausa hacia el fin de la lucha armada, es una apuesta que genera inestabilidad y puede ser fuente de problemas graves.

Segundo, hay que diferenciar claramente con quién se va a negociar políticamente y con quién se va a hacer un proceso de sometimiento a la justicia, porque hay grupos criminales dedicados principalmente al narcotráfico. En el primer caso es un proceso a cargo del ejecutivo y en el segundo, uno liderado por la justicia. En el primero estamos hablando del ELN y en el segundo, de las bandas criminales de distinta denominación que operan en diferentes zonas del país. Y el tercer aspecto, quizás el más importante, es desde donde se negocia con la guerrilla o se ofrece un sometimiento a la justicia a las bandas criminales. Debe hacerse desde una posición donde la legitimidad del Gobierno y del Estado sean fuertes. Y esa fortaleza nace del vigor democrático del gobierno que por supuesto es claro, y de la capacidad militar, policial y judicial del Estado para responder a los desafíos de los violentos.

Las negociaciones del Gobierno Santos con las Farc estuvieron precedidas por un fortalecimiento de la capacidad del Estado para enfrentar a los violentos, no solo desde el punto de vista militar y policial, sino de la justicia y la legitimidad democrática. Y aquí la palabra clave es esta: legitimidad. Hacerlo respetando la Constitución, la ley y los derechos humanos.

Todos esperamos que los cambios que está liderando el Presidente a favor de los derechos humanos tengan éxito, al igual que la capacidad de las Fuerzas Armadas por responder oportunamente a los desafíos de los violentos. Las dos son necesarias.

RICARDO SANTAMARÍA
​Analista

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