Ricardo Santamaría
Columnista

Reflexiones sobre la soledad

Hay un riesgo permanente: volverse mañoso, todo a mi manera, como yo quiero. Contra ello, practicar la tolerancia al cuadrado.

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
junio 08 de 2021
2021-06-07 11:05 p. m.
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Durante los últimos años me he convertido en un solitario. Y a propósito de ello, hace pocos días un amigo me preguntó:

- Santa, ¿cómo es vivir solo?

Me quedé reflexionando sobre esa pregunta y esto me ha enseñado la soledad.

La disciplina es clave. Todos los días, luego de un café al amanecer, una meditación y un desayuno liviano, me baño, me visto, tiendo la cama y arreglo mi casa. Esta rutina me marca el ritmo del día. No es solo el orden, la limpieza y la compostura personal, sino la energía de sentirme activo, listo y enfocado.

No escucho noticias, dramas, ni participo de chismes. Cuido lo que pienso y lo que siento, lo que entra a mi cabeza y corazón. Reviso mi Facebook e Instagram y si hay algo que me interesa voy a buscarlo en algún portal de noticias.

Ocasionalmente escucho un par de emisoras que para mi representan apenas una parte de la realidad, recargada de escándalos y malas noticias. Siendo coherente con mi filosofía de ser un optimista consciente, encuentro el equilibrio de esa realidad en diversos lugares físicos y virtuales.

Estoy atento a las señales del cuerpo. Se llama medicina preventiva. Con medicina tradicional y no tradicional, reviso cualquier síntoma importante que noto en mi. Me alimento sano y hago ejercicio.

Estoy muy alerta respecto de las adicciones. Hace 16 años, con el favor de Dios y una férrea determinación, dejé de tomar trago y desde entonces, literalmente, me tomo en serio esto. Hace poco lidié con las pastillas para dormir y me mantengo atento para no caer en nuevas adicciones. Lo importante aquí es no mentirnos a nosotros mismos, aceptar lo que está pasando y actuar.

La soledad es algo para disfrutar. No es un mal ni algo de lo cual avergonzarse. Es un estado para conectarse con uno mismo. La soledad me ha ayudado a soltar lo que no soy y afianzar lo que sí. Pero en aras de la verdad, tiene momentos difíciles. Sobre todo cuando hay que tomar decisiones importantes y no hay con quien hablar. Se siente la vulnerabilidad.

Siempre cuento con el privilegio de una persona cercana para conversar. En no pocas ocasiones me doy cuenta de que estoy equivocado y es cuando actúo desde el miedo o la carencia.

Hay un riesgo permanente: volverse mañoso, todo a mi manera, como yo quiero. Contra ello, practicar la tolerancia al cuadrado.

La soledad es la edad del Sol. Un momento luminoso en nuestras vidas de conexión con nosotros mismos. Con la naturaleza, los animales, las cosas esenciales, lo que es inmutable más allá del trabajo o la carrera. No es algo permanente, es apenas una etapa, un momento. Vendrá otro, como ya me ha ocurrido, de intensa vida social.

También digo que yo no estoy solo, que ando con mi mejor amigo. Me gusta verlo de esa manera.
Me he vuelto mas espiritual. Siento la conexión con el Dios que llevamos dentro. El milagro de la vida por la vida misma.

RICARDO SANTAMARÍA
Analista

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