Ricardo Santamaría
Columnista

Señora líder

Seguramente no tendremos otra oportunidad como esta. So- lo cuando lo perdemos todo, o mucho, podemos empezar de nuevo. Es la hora del cambio.

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
mayo 04 de 2020
2020-05-04 09:30 p.m.
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Angela Merkel, Canciller alemana es, hoy, la única Jefe de Estado que ha sido capaz de levantar la cabeza del día a día de la crisis de la pandemia, para mirar hacia delante y fijar un rumbo razonable para la humanidad.

En un histórico discurso pronunciado –por video conferencia– en un congreso internacional celebrado en Berlín la semana pasada sobre la lucha contra el calentamiento global, discurso ignorado por los medios masivos, dijo que “los programas de reconstrucción de la crisis del coronavirus se deben llevar a cabo siguiendo criterios medioambientales y climáticos para combinar ecología y economía”.

Pidió unir ecología y economía en todo lo que los gobiernos hagan de aquí hacia delante. Y fue más allá al pedir que “no se debe pensar solo en términos nacionales, sino también a nivel internacional”.

Afirmó: “Lo esencial es el éxito global en la preservación del medio ambiente” (…) Todos los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU y los medioambientales, solo se podrán lograr si trabajamos de forma consecuente a nivel nacional y juntos a nivel internacional”.

Lo que dice parece obvio, pero se convertiría en la mayor revolución de nuestra época de llevarse a cabo. Un cambio de paradigma en la forma de gobernar las naciones y de encarar el progreso, la cooperación internacional y el papel que cumple la ONU en el planeta. El sueño de Greta Thunberg, la niña sueca, hecho realidad.

Merkel está hablando de empezar de nuevo y hacerlo de forma distinta. Vivir de manera diferente. Es la oportunidad que nos deja la pandemia. “Resetear” para iniciar de nuevo nuestra relación con la naturaleza, los animales, la comida, el consumo desenfrenado, el cuidado del agua y el aire, el uso de la tecnología, los viajes, el trabajo.

Quién entienda esto a cabalidad será un constructor del nuevo mundo y así, la pandemia no solo nos dejará sufrimiento y escasez.

En este proceso hay por supuesto una dimensión personal y espiritual del ser humano: La certeza individual y profunda de que es necesario cambiar nuestra forma de vida. Que como humanidad habíamos llegado al borde del precipicio y no teníamos consciencia de ello.

Que fuimos ajenos a que hace poco tiempo murieron millones de animales quemados en Australia o que una porción inmensa de la flora y la fauna de la Amazonía desapareció bajo el fuego y ni nos dimos cuenta porque estábamos ocupados con nuestras vidas.

O que millones de seres humanos siguen viviendo en la pobreza y el hambre, sin esperanza de una vida digna. O que gastamos cientos de miles de millones de dinero en armas de destrucción masiva y poco en salud y educación. O que en naciones poderosas eligen a algunos insensatos para gobernar.

¿No es esta la locura de la humanidad? ¿No es esta una de las razones que explican porqué la pandemia nos ha golpeado fuerte y, en muchos casos, la respuesta de algunos gobiernos es tan incoherente? Despertar y ser conscientes es apenas el primer paso, que sin el segundo no pasa nada.

Lo que sigue es la acción. Cambiar. Vivir distinto. Seguramente no tendremos otra oportunidad. Solo cuando lo perdemos todo, o mucho, podemos empezar de nuevo. Es la hora del cambio.

Ricardo Santamaría
Analista y escritor.
risasa1960@gmail.com

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